http://dx.doi.org/10.14718/RevArq.2021.3474

Tecnología, medioambiente y sostenibilidad

 

Como citar: García-Espinosa , S., & Zavala-Villagómez , M. de la L. (2021). Vivienda, un asunto de sustentabilidad urbana en México. Revista de Arquitectura (Bogotá), 23(2). https://doi.org/10.14718/RevArq.2021.3474

 

Recibido: julio 7 / 2020

Evaluado:  marzo 23 / 2021

Aceptado: junio 30 / 2021

 

Publicado en línea: julio de 2021          Actualizado:  julio 2021

 

Vivienda, un asunto de sustentabilidad urbana en México

Housing, an issue of urban sustainability in Mexico

 

Salvador García-Espinosa[1]

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia (México)

Facultad de Arquitectura - Facultad de Economía 

 

María de la Luz Zavala-Villagómez[2]

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia (México)

Facultad de Economía

 

Resumen

En México, el 70% de sus habitantes vive en una ciudad y la expansión de la mancha urbana se presenta mayoritariamente a través del uso habitacional, por tal motivo, la importancia de presentar una revisión de las de las políticas de vivienda gubernamentales, particularmente la denominada como de interés social, es decir aquella que se edifica a partir de la intervención del Gobierno en el otorgamiento de financiamientos. El objetivo es evidenciar, que se han privilegiado aspectos inherentes al uso eficiente de energía, a través de incorporar elementos de ecotecnias, relegando a un segundo término, aquellos aspectos de índole urbano como movilidad, servicios y equipamientos. Razón por la que resulta impostergable el fortalecimiento de la política habitacional, con indicadores de índole urbano, que permitan crear una sinergia en la que la edificación de vivienda contribuya a la sustentabilidad urbana de las ciudades mexicanas.

Palabras clave: ciudad; expansión urbana; planificación urbana; urbanismo sustentable; vivienda

 

Abstract

In Mexico, 70% of its inhabitants live in a city and the expansion of the urban area is presented mainly through housing use, for this reason, the importance of presenting a review of government housing policies, particularly the denominated like of social interest, that is to say that one that is built from the intervention of the Government in the granting of financing. The objective is to show that aspects inherent to the efficient use of energy have been privileged, through incorporating elements of eco-technologies, relegating to a second term those aspects of an urban nature such as mobility, services and equipment. Reason why the strengthening of housing policy is urgent, with indicators of an urban nature, which allow creating a synergy in which the construction of housing contributes to the urban sustainability of Mexican cities.

Keywords: housing; urban sustainability; city; location; public policy

 

Contenido

Resumen. 2

Abstract. 2

Introducción. 4

Metodología. 6

Sustentabilidad en la Vivienda  6

Código de Edificación de Vivienda  8

Programa “Hipoteca verde” 10

Programa de certificación de edificaciones sustentables  11

“Vivienda sustentable, vida integral INFONAVIT”  15

“Edificación sustentable, criterios y requerimientos ambientales mínimos” 17

Estrategia Nacional para la Vivienda Sustentable (ENVS) 20

Resultados. 24

La sustentabilidad de la vivienda  24

La vivienda en la sustentabilidad urbana  27

Discusión. 32

Conclusiones. 33

Contribuciones y agradecimientos. 35

Referencias. 35

 

 

Introducción

 

Este artículo sitúa la inherente relación que existe entre vivienda y sustentabilidad urbana, se asume que la mancha urbana de cualquier ciudad se compone mayoritariamente del uso habitacional en sus diferentes modalidades. Se hace énfasis en lo relativo a la denominada vivienda de interés social que conforma extensos conjuntos habitacionales gracias al otorgamiento de créditos financieros por parte del Gobierno mexicano. Sin embargo, no se respetaron los ordenamientos en materia urbana y la edificación de millones de viviendas, trajo consigo un impacto significativo al aumentar la dispersión de la mancha urbana con sus consecuentes problemas en el funcionamiento, administración y condiciones ambientales de las ciudades mexicanas.

 

En México, la Constitución Política le otorga al gobierno la responsabilidad de proveer de vivienda a los trabajadores, razón por la cual se han desarrollado históricamente mecanismos de capitalización para el otorgamiento de créditos tendientes a la adquisición de vivienda para los trabajadores afiliados a distintos organismos de vivienda. Incluso con la aprobación de la Ley de Asentamientos Humanos, en 1976, la política de vivienda se convirtió en un instrumento del gobierno para orientar el desarrollo urbano con la creación de extensas reservas territoriales en las cuales se edificaban miles de viviendas, además de obras de infraestructura y equipamiento.

 

Hacia finales de la década de 1990, se presentó un cambio radical en materia de vivienda, el gobierno dejó de ser el principal constructor de casas, para ceder estas actividades a promotores privados y reduce su participación al otorgamiento de créditos. Todo esto, bajo la premisa de que la oferta y demanda regularía el mercado de la vivienda, situación que no ocurrió, pues la garantía del otorgamiento del crédito, incentivó la especulación inmobiliaria que se materializó en la edificación de millones de viviendas cuyo emplazamiento estuvo determinado por la búsqueda de suelo barato en las periferias de las ciudades y hoy, el  crecimiento anárquico resulta ser una de las principales características de las ciudades mexicanas (Gustavo Garza & Martha Schteingart, 2010, p. 84).

 

Con la finalidad de dimensionar el incremento en el número de viviendas que propició el cambio en la política habitacional, baste señalar que de entre los diversos organismos creados para el financiamiento y edificación de la vivienda, el de mayor importancia por el número de trabajadores afiliados es el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) mismo que, desde su creación 1972 y hasta el año 2000, otorgó 2 millones 83,429 créditos para vivienda, mientras que entre los años de 2001 y 2006, se concedió 1 millón 884, 510 créditos y en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2007-2012) se edificaron 6.6 millones de viviendas (Correa, 2013). Hoy en día, se sostiene la hipótesis de que la política de vivienda seguida en México, se desarrolló más como parte de la estrategia económica para superar la crisis financiera que, como parte de la estrategia social tendiente a disminuir déficits en materia de vivienda. El dato más evidente de esta realidad, es que para finales del año 2019, se cuantificaron 5 millones de viviendas deshabitadas en el país.

 

Bajo esta realidad, el presente artículo tiene como objetivo evidenciar que la política de vivienda desarrollada en las últimas 3 décadas generó impactos no deseados en términos de la movilidad urbana, la prestación de servicios básicos, entre otros muchos factores, que en conjunto, han impactado negativamente las posibles acciones tendientes a la sustentabilidad de las ciudades. Además de señalar que las estrategias de sustentabilidad desarrolladas en torno a la vivienda se han centrado en aspectos de ahorro de energía y agua, cuyo impacto resulta mínimo antes los generado en el ámbito urbano.

 

Metodología

Sustentabilidad en la Vivienda

Con el objetivo de acotar la incidencia que sobre la edificación de la vivienda han tenido las estrategias en materia de sustentabilidad, se realizó un análisis de los principales programas de financiamiento gubernamental que se otorgan para la adquisición de vivienda, así como de aquellos instrumentos normativos. Su presentación en orden cronológico tiene como objetivo proporcionar información de la evolución del concepto de sustentabilidad, pues como se observará, con el paso del tiempo se van ampliando los elementos a considerar, hasta llegar recientemente a incorporar algunos del ámbito urbano.

 

Si bien los cambios en la política de vivienda, que incentivaron la edificación masiva de conjuntos habitacionales bajo una perspectiva más económica que social, puede ubicarse a finales de la década de 1990, será hasta el año 2006, que se comienza a manifestar una preocupación por la sustentabilidad y se realiza una modificación a la Ley de Vivienda, a fin de establecer que se deben “Priorizar las acciones de vivienda que constituya un factor de sustentabilidad ambiental, ordenación territorial y desarrollo urbano” (DOF 27-06, 2006, p. 4).

 

Se considera que dicha iniciativa en materia de vivienda, evidencia la separación existente con las políticas urbanas y de suelo específicamente; de forma tal que las estrategias y acciones para lograr la sustentabilidad de la vivienda se limitaron a integrar elementos tendientes a la eficiencia energética (DOF-23-06, 2017).

 

Código de Edificación de Vivienda

Tan solo un año posterior a la reforma en materia de la Ley de Vivienda, en el año 2007, la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) creó el Código de Edificación de Vivienda (CONAVI, 2007) con la finalidad de unificar criterios y de estandarizar las prácticas constructivas en todo el país. Comprende una compilación de una serie de requerimientos para la planeación, el desarrollo y la ejecución de diferentes edificaciones, así como una serie de parámetros de desarrollo urbano y arquitectónico que pretenden garantizar la habitabilidad y sostenibilidad en las viviendas (CONAVI, 2007, p. 302). Los elementos más relevantes que se contemplan son:

·         Selección del sitio debe ser tal que, se mitigue y minimice el impacto ambiental y no se exponga la seguridad de la edificación, ni la de sus habitantes. Seleccionar preferentemente suelos subutilizados dentro de la mancha urbana.

·         Diseño y desarrollo del sitio, busca que los recursos naturales se conserven al máximo mediante un diseño que respete la vegetación existente, así como, evitar la erosión del suelo.

·         Materiales de construcción, que cumplan con las características de no contener contaminantes, resistentes y puedan ser separados con medios locales, ser renovables y abundantes, que impacten un mínimo el medio natural, no producir radiaciones naturales o inducidas, cualidades térmicas y acústicas, generar poco desperdicio, reciclarse.

·         Uso eficiente de energía, diseño bioclimático y aprovechamiento de energías renovables. Este apartado describe los sistemas de calefacción, aire acondicionado, envolventes térmicas, calentadores de agua de diversos tipos, entre otros aspectos más.

·         Considera la energía renovable como la primera condición para que la vivienda tenga el concepto sustentable, especialmente la energía solar de forma pasiva (diseño bioclimático) y/o con dispositivos de conversión energética.

·         El uso eficiente del agua parte de un abastecimiento con las características necesarias para uso y consumo humano, debe cumplir con las normas, hermeticidad de la red, cualidades de la toma domiciliaria y su respectivo medidor, una instalación hidrosanitaria adecuada, en la que incluye muebles y tuberías que cumplen con la normativa vigente.

·         Las aguas residuales deben ser colectadas mediante redes de alcantarillado, de forma que no se infiltren al subsuelo, las descargas domiciliarias, el tratamiento de aguas y su reutilización, deben ser de tal forma que, no implique riesgos para la salud.

·         El manejo adecuado de residuos sólidos se debe caracterizar por especificaciones de manejo y clasificación para optimizar su control, fomentar su aprovechamiento y minimizar su disposición final inadecuada.

·         Las áreas verdes deben realizarse mediante proyecto que además incluya un programa de mantenimiento, criterios de sustentabilidad y educación ambiental, uso de especies nativas, tener un mínimo de 70% de cubierta vegetal, plantación de árboles y arbustos debajo del cableado eléctrico y en aceras o camellones, y riego (CONAVI, 2010, pp. 302–331).

 

Programa “Hipoteca verde”

En el mismo año 2007, el INFONAVIT, principal organismo de financiamiento gubernamental de vivienda, puso en marcha el programa “Hipoteca verde” que representó un incremento en el monto del crédito para la adquisición de vivienda, con la finalidad de incorporar ecotecnias que permitieran la eficiencia energética y ambiental de la misma. La lógica de operación consiste en considerar que el incremento en el costo inicial de la vivienda se verá compensado al disminuir la facturación por conceptos de energía y agua, de forma tal que este ahorro permite compensar el incremento del crédito hipotecario (INFONAVIT, 2020).

 

Bajo el principio descrito, desde el año 2011 los créditos que otorga el INFONAVIT tienen la obligación de incorporar ecotecnias en las viviendas (INFONAVIT, 2020), conforme a las siguientes consideraciones:

A.    Se debe incorporar una combinación flexible de ecotecnias, cuya eficiencia sea certificada.

B.    Las ecotecnias pueden ser elegidas por el derechohabiente y validadas por las dependencias de Administración Pública Federal.

C.    Las ecotecnias deben garantizar un ahorro mínimo progresivo ligado al ingreso del trabajador.

 

El usuario final debe recibir una capacitación básica sobre el uso y mantenimiento de las ecotecnias instaladas, así como las garantías con fecha de vigencia, dirección y/o teléfono de atención y servicio, para hacerlas efectivas, así como un manual de mantenimiento preventivo y correctivo impreso, y de ser posible, electrónico (INFONAVIT, 2020, p. 11).

 

Este Programa ha logrado un avance significativo en el uso más eficiente de la energía y del agua, así como la reducción del impacto ambiental debido a estos ahorros, pues se trata de casi tres millones de viviendas edificadas hasta el 2019, bajo los criterios descritos.

 

Programa de certificación de edificaciones sustentables

Tan sólo un años después, en el año 2008, se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables (PCES) por parte de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) que, constituye un instrumento de planeación de política ambiental que se basó en las prácticas internacionales de certificación de sustentabilidad en las edificaciones (SEDEMA, 2008, p. 1).

 

Aunque su alcance se limita a la Ciudad de México, capital del país, se incluyó en el análisis, por considerar que representan el precedente de los códigos y reglamentos para el resto del país (SEDEMA, 2008, p. 2). Los beneficios de la Certificación de eficiencia traen consigo beneficios o incentivos para los propietarios de la vivienda, como la reducción en el pago de impuesto predial, simplificación administrativa, posibles financiamientos a tasas preferenciales, así como a reducciones en primas de seguros, y beneficios que se encuentran en proceso de gestión, como el pago de cuotas preferenciales en los derechos de agua (SEDEMA, 2008, pp. 5–6). Los criterios de certificación contemplados son:

 

a)    Energía: se basa en el ahorro de energía (hasta 18 puntos) y uso de calentadores solares (7 puntos), los puntajes varían de acuerdo con la tipología de la edificación.

b)    Agua: privilegia la captación y/o infiltración de aguas pluviales (hasta 5 puntos), tratamiento y uso de aguas grises (hasta 8 puntos) y el ahorro de agua potable (hasta 12 puntos).

c)    Calidad de vida y responsabilidad social: dependen de la tipología del edificio y este rubro puede lograr un total de 25 puntos. Naturación de azotea, diseño bioclimático, acústica, mantenimiento, cultura de participación, abstención al uso de bienes de dominio público, facilidad de transporte público. Un puntaje adicional optativo es otorgado por proveer áreas verdes para proporcionar confort y propiciar la interacción social (3 puntos), biciestaciones de préstamo de bicicletas (4 puntos), remodelaciones bioclimáticas (5 puntos), ciclovía interna (4 puntos).

d)    Impacto ambiental y otros impactos: incrementar los cajones de estacionamiento sin sacrificio de área libre (6 puntos), reciclaje de predios y respeto al uso del suelo (1.5 puntos cada uno), utilizar materiales locales, distancia reducida de proveedor, productos biodegradables, materiales ambientalmente amigables (1 punto cada uno), respeto a arbolado existente (2 puntos).

e)    Manejo de residuos: almacenamiento temporal de residuos sólidos (3 puntos), señalamientos apropiados (0.5 puntos), mobiliario (1.5 puntos), separación de residuos (2 puntos), disposición final adecuada (3 puntos), programa de sensibilización y difusión en materia de separación de residuos (1 punto).

 

Como se ha podido observar, los diferentes programas analizados centran su atención en la vivienda y se limitan fundamentalmente a incentivar el ahorro en el consumo de energía eléctrica y agua potable, aspectos sin duda relevantes, pues de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 2018) las viviendas en México, consumen el 16.23% de la energía del país, 65% del gas LP, 23% de la electricidad, 100% de la leña, 11.5% del agua y emiten 4.5% de los gases de efecto invernadero (GEI). Si se considera el sector residencial, comercial y público, el consumo se eleva al 19.6% de la energía nacional, lo que permite explicar el porqué del marcado énfasis en los aspectos señalados.

 

Resulta relevante señalar que al finalizar la primera década del siglo XXI, se comenzaron a observar los impactos negativos propiciados por la política de edificación en materia de vivienda. Para el año 2012, el Inventario de Suelo alertaba sobre la situación de que, en las 129 ciudades con más de 50 mil habitantes, existían más de 495 mil hectáreas de suelo susceptible de ser incorporado al desarrollo urbano; 182 mil hectáreas con uso habitacional; el 17% son intraurbanas y un 54% son periurbanas (SEDESOL, 2010, p. 5), lo que sin duda habla de la intensa dispersión urbana provocada.

 

Al parecer, el escenario descrito y seguramente su problemática en el ámbito municipal y urbano, generó la necesidad de buscar reorientar la política de vivienda que se había seguido hasta ese momento e incluir la consideración de aspectos de índole urbano relacionados con el entorno de los conjuntos habitacionales. Muestra de este cambio, es que a partir del año 2011, se lanza el Programa:

 

“Vivienda sustentable, vida integral INFONAVIT”

Este Programa afronta el reto de vincular los aspectos particulares de la vivienda relativos al uso energético eficiente, con el funcionamiento de la ciudad y el impacto que en términos de la movilidad se generan, demanda de servicios y equipamiento. Se fomenta el desarrollo de una “Vivienda sustentable” que incluya atributos de sustentabilidad desde los tres ejes: ambiental, social y económico. Su objetivo es incentivar una vivienda que favorezca la responsabilidad de los vecinos con su entorno y comunidad, para esto, el programa contempla 20 atributos con el fin de proporcionar calidad de vida a los acreditados y salvaguardar su patrimonio (INFONAVIT, 2012, p. 2).

 

Entre las características solicitadas, destacan las agrupadas bajo el concepto de “Entorno próspero” y que refiere a la ubicación de la vivienda respecto al acceso a servicios públicos básicos (escuela o jardín de niños, servicio médico y transporte público), equipamiento urbano (área recreativa) y locales comerciales para abasto (Tabla 1).

 

Entorno Próspero

Servicios en Función

1)    Primaria o Kinder menos de 2 kilómetros.

2)    Consultorio o centro médico más grande a menos de 2 kilómetros.

3)    Servicios de transporte a menos de 800 metros.

Equipamiento

4)    Mercado o super a menos de 2 kilómetros.

5)    Jardín o plaza a menos de 300 metros.

Próspero

6)    Vivienda cercana a fuentes de empleo (polígonos CONAVI)

Planeado

7)    Vivienda ubicada en municipios competitivos

Armónico

8)    No en los 6 municipios con problemas de traslado para los acreditados, salvo tener GBS

Vivienda de Calidad

Pavimentos y alumbrado

9)    Vialidad pavimentada

10)  Banquetas

11)  Alumbrado público

Conjunto compacto

12)  En área con densidad de vivienda mayor a 50 por hectárea

Cómoda

13)  Superficie total habitada mayor a 38 metros cuadrados

Verde

14)  Hipoteca verde (vivienda ecológica)

Digital

15)  Con acceso a internet

 

Comunidad Solidaria y Responsable

Espacio comunitario

16)   A menos de 2 kilómetros, centro comunitario para fraccionamientos menores a 1,250 viv. O por lo menos cancha deportiva para fraccionamientos menores a 350 viv.

Predial mantenimiento

17)   Hipoteca con servicio: el acreditado autoriza al infonavit a la retención de las cuotas de predial o conservación (la conservación podría realizarse también externamente).

Promotor vecinal

18)   Con promotor vecinal certificado y registrado en SRI

Taller

19)   Taller de inducción al derechohabiente: saber para decidir

 

Tabla 1. Mosaico de atributos de la Vivienda Sustentable.

Fuente: INFONAVIT, 2012

 

De igual forma, en el ámbito normativo, se publica en el año 2013, la Norma Mexicana, denominada:

 

“Edificación sustentable, criterios y requerimientos ambientales mínimos”

Identificada como NMX-AA-164-SCFI-2013 tienen como objetivo especificar los criterios y requerimientos mínimos de una edificación sustentable (DOF-04-09, 2013, p. 8). Los parámetros de evaluación se determinan en los requisitos particulares, se describen brevemente a continuación:

1.    Suelo, se considera que la ubicación debe evaluarse en torno a la dotación de servicios e infraestructura, compatibilidad de uso del suelo, no ubicarse en Áreas Naturales Protegidas, ni zonas de riesgo, regeneración urbana mediante uso de inmuebles abandonados, porcentajes de áreas verdes mayor al 10%, estacionamientos que no sumen área de desplante adicional a la de la edificación, entre otros (DOF-04-09, 2013, pp. 27–32).

2.    Energía, demostrar al menos una disminución del 10% en la ganancia de calor, cumplir con las normas de aislamiento térmico, emplear al menos el 10% de la demanda de energía con energías renovables, los calentadores de agua deben cumplir con la eficiencia térmica especificada, las lámparas, los refrigeradores y congeladores deben cumplir con una eficiencia mayor así como los acondicionadores de aire. Se establece un consumo máximo de energía expresado en W/m2 considerado en el diseño, que no comprometa el confort y funcionalidad del edificio que depende de su tipología y de la zona bioclimática, y favorecer la iluminación natural (DOF-04-09, 2013, pp. 32–46).

3.    Agua, los materiales y productos empleados deben ser certificados, reducir al menos el 20% el consumo del agua, el uso de agua en pozos o a cielo abierto debe cumplir la normativa vigente, puede captar agua de lluvia y escurrimientos que reduzcan al menos 25% de la descarga pluvial, hasta un 30% de las aguas residuales se puede enviar al alcantarillado público, no descargar agua al arroyo de la calle, si la edificación sobrepasa los 2,500 m2 debe contar con una planta de tratamiento de aguas residuales y un sistema de tratamiento de lodos, se puede aprovechar el gas de lodos, el riego eficiente preferentemente en horario que evite la evaporación, diseño de pendientes y escurrimientos naturales, cuidado adecuado de las aguas residuales durante la construcción (DOF-04-09, 2013, pp. 46–49).

4.    Materiales y residuos, se deben considerar los impactos ambientales, sociales y económicos a lo largo del ciclo de vida de toda la edificación considerando obtención, manufactura, transporte, colocación, operación, mantenimiento, demolición y disposición final, cumplir con la normatividad vigente y los productos forestales acreditar su legal procedencia. Se pueden presentar análisis del ciclo de vida (ACV) comparativo de los materiales a emplear, al menos el 50% del material puede ser reciclable, materiales con al menos 10% de material reciclable, reutilizar al menos el 30% de la estructura en edificios reciclados (DOF-04-09, 2013, pp. 49–55).

5.    Calidad ambiental y responsabilidad social, cuidado de la biodiversidad, conservar la vegetación de más de 20 cm de diámetro y especies protegidas, divulgar información de especies nativas, proteger durante la construcción elementos naturales, integración del paisaje con áreas verde y articularlo con el sistema de espacios verdes de la ciudad, (DOF-04-09, 2013, pp. 55–58).

6.    Paisaje, los muros de colindancia y fachada pueden tener una textura y color igual a las otras fachadas o tener un recubrimiento vegetal, evaluar el impacto visual, las entradas deben dar preferencia al acceso peatonal y de vehículos no motorizados, asegurar un diseño congruente a la topografía del terreno (DOF-04-09, 2013, p. 58).

7.       Calidad del ambiente interior, deben existir parámetros de confort térmico con temperaturas entre los 18 y 25°C favoreciendo las soluciones bioclimáticas sobre las mecánicas, se debe tener acústica promedio que no exceda los niveles sonoros (65 decibeles) y tiempos de exposición (0.5 segundos) que deben revisarse cada 3 años, hacia el exterior no debe producirse ruido que exceda los 70dBA entre las 10 y las 22 horas (DOF-04-09, 2013, pp. 59–61).

8.    Responsabilidad social, evitar barreras físicas que dificulten el acceso, contar con accesibilidad para personas con discapacidad y sectores de la población vulnerables, servicio de limpieza constante del edificio, capacitación del personal y habitantes. En los sectores comercial, de servicios e industrial deben contar con un sistema de mejora continua respecto a confort y habitabilidad del edificio, los usuarios deben contar con espacio vital necesario para realizar sus actividades, contar con cocina, comedor, baños y vestidores de empleados (DOF-04-09, 2013, pp. 61–62).

La norma también puntualiza la importancia de lograr un equilibrio entre los factores ambientales considerados a lo largo del ciclo de vida de la edificación, conforme a las condiciones locales imperantes y aspectos de localización, desempeño, aprovechamiento y diseño, cumpliendo con una serie de disposiciones de carácter obligatorio.

 

Bajo la misma perspectiva, con la participación de la fundación Implementación, Diseño y Evaluación de Políticas Públicas (IDEA) y una diversidad de organismos públicos en el año 2013, se diseñó la:

 

Estrategia Nacional para la Vivienda Sustentable (ENVS)

Este proyecto busca la “Asistencia en el diseño, validación e implementación de un esfuerzo multi-agencial para promover el crecimiento verde en el mercado hipotecario en México por medio del incremento de la eficiencia energética de unidades habitacionales con el uso de una base metodológica unificada” (IDEA, 2013, p. 12), con el objeto de que México adopte prácticas similares a las de Reino Unido y establecer un Sistema de Calificación para la eficiencia energética y la vivienda verde en México.

 

El Sistema de Evaluación de Vivienda Verde INFONAVIT (SISEVIVE) cuenta con dos herramientas de cálculo; la DEEVi (basada en el PHPP de Passive House Institute y adaptada a las condiciones mexicanas), para evaluar el desempeño energético, y la SAAVi (Simulador de Ahorro de Agua en la Vivienda) para evaluar el consumo de agua en una vivienda. Se toman en cuenta tres aspectos para la calificación final, que son; la demanda específica total (refrigeración y calefacción), la demanda de energía primaria (electricidad y gas) y el consumo proyectado de agua (IDEA, 2013, p. 13).

 

Adicionalmente, en el 2011 en el marco del “Programa México-Alemán para NAMA” del BMU (Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear), la GIZ asesora a la CONAVI para desarrollar la Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada (NAMA) en el sector de vivienda social que se basa en el “desempeño global” de la vivienda, considerando la eficiencia energética total y se proponen tres diferentes estándares de desempeño; EcoCasa 1, EcoCasa 2 y EcoCasa Max, para las principales zonas bioclimáticas de México, con los objetivos de ampliar la penetración de estándares de eficiencia básicos (similares a “Hipoteca Verde”) a todo el mercado de la vivienda en nuestro país (IDEA, 2013, p. 13).

 

Así mismo, una acción encaminada a la sustentabilidad de las viviendas en nuestro país son las Reglas de Operación del Programa de Subsidios Federales “Ésta es tu casa” que desde el 2009 incorpora requisitos para que las viviendas susceptibles de recibir subsidio tengan condiciones mínimas de sustentabilidad. En un inicio el enfoque fue la existencia de ecotecnias en las viviendas, pero de forma gradual se ampliaron los objetivos a factores de ubicación, viviendas verticales y uso del agua (IDEA, 2013, p. 19).

 

La Estrategia Nacional de Vivienda Sustentable (ENVS) tiene una visión estratégica compartida y reconoce como principal objetivo la calidad de vida de las familias, por lo que la vivienda como espacio de bienestar debe garantizar confort, higiene, alimentación, educación y entretenimiento de sus habitantes, al satisfacer las demandas de energía y agua para satisfacer las necesidades cotidianas, buscando el mínimo impacto ambiental posible (IDEA, 2013).

 

Sin duda alguna que la problemática urbana que se detonó con la edificación indiscriminada de vivienda, fue tal, que incluso organizaciones de la sociedad y centros de investigación se sumaron a la elaboración de propuestas, tal es el caso del Centro Mario Molina (CMM), que desarrolló una herramienta para diagnosticar el comportamiento ambiental, económico y social de la vivienda y su espacio urbano en México, denominado Índice de Sustentabilidad de la Vivienda y su Entorno (ISV) que, mediante los 30 indicadores del ISV cuyo desempeño está condicionado a 40 factores de ponderación regional, se pretende evaluar la sustentabilidad de la vivienda, a partir de fijar una escala de valor que determina el peso de las variables con base a las características de la región (Centro Mario Molina, 2012, pp. 1–3). Los tres ámbitos en los que se agrupan dichos indicadores son:

1.    El Índice ambiental contempla el uso del suelo, abastecimiento de agua y energía, electricidad, formación de oxidantes fotoquímicos, cambio climático, toxicidad humana, acidificación, eutrofización, manejo y disposición de residuos sólidos.

2.    Índice económico, que se considera la variación del gasto familiar, ahorros por la implementación de ecotecnias, gastos de vivienda por porcentaje de ingresos, gastos de transporte como porcentaje del ingreso, formación de patrimonio y plusvalía.

3.    Índice social, integran la variación, adecuación e influencia del tamaño de los espacios en las relaciones familiares, calidad de los materiales, índice de hacinamiento, variaciones del entorno, suficiencia de equipamiento urbano, organización de los vecinos, espacios públicos, convivencia social, entre otros más (Centro Mario Molina, 2012).

Finalmente, los factores de ponderación para cada uno de los índices describen cómo establecer los criterios de acuerdo con la categoría de impacto para los indicadores considerados (Centro Mario Molina, 2012, p. 8).

 

ORGANISMO /

INSTRUMENTO

EJES DE  SUSTENTABILIDAD

INDICADORES DE SUSTENTABILIDAD

CERTIFICA

CMM / ISV

Ambiental

Uso de suelo, agua, energía, residuos sólidos.

No

Económico

Variación en el gasto familiar, ahorros por ecotecnias, gasto por transporte.

Social

Variación y adecuación de los espacios en las relaciones familiares, hacinamiento, equipamiento, organización vecinal, tiempo de transporte.

SEDEMA / PCES

Ambiental

Energía, agua, impacto ambiental y otros impactos, manejo de residuos,

Si

Social

Calidad de vida y responsabilidad social, confort de los espacios e integración social.

CONAVI / CEV

Ambiental

Selección del sitio, conservación de recursos naturales, materiales de construcción, energía, energía renovable, uso eficiente del agua, manejo de aguas residuales, de residuos sólidos y áreas verdes.

No

NMX-AA-164-SCFI-2013

Ambiental

Suelo, energía, agua, materiales y residuos, calidad ambiental.

Si

Económico

Beneficios económicos y administrativos, y ahorros propios de las ecotecnias.

Social

Responsabilidad social y calidad del ambiente interior.

 

Tabla 2 Principales características de los organismos certificadores nacionales

Fuente: Elaboración propia, 2019

 

Resultados

 

La sustentabilidad de la vivienda

Los programas de incorporación de ecotecnias en la vivienda representa un incremento en su costo que puede llegar a ser de hasta un 30%, se asume que el propietario logrará amortizar este costo inicial, con la disminución en la facturación de los consumos principalmente, de energía eléctrica y de agua potable. Sin embargo, este sobrecosto representa un inconveniente para una construcción sustentable dado que, donde existen el mayore déficit cuantitativo y cualitativo de vivienda es en la población de menor poder adquisitivo.

 

Por el contrario, en programas como “Vivienda Sustentable, Vida Integral INFONAVIT” hay que hacer notar, que los principales beneficios económicos se los lleva el desarrollador, pues cuando la vivienda califica como “Vivienda Sustentable” el INFONAVIT paga de inmediato el costo total de la vivienda, aún y cuando el trabajador no haya iniciado el trámite del crédito, además, todas estas viviendas reciben financiamiento por parte del Instituto, desde la fase de construcción y adicionalmente se puede tener acceso a otro tipo de estímulos fiscales y económicos  (INFONAVIT, 2012, p. 11).

 

Existe en el diseño de los programas o planes de vivienda una preocupación por su inserción en la ciudad, como en el Programa “Vivienda Sustentable, Vida Integral INFONAVIT” donde hay una categoría denominada  “entorno próspero”, que busca una clara complementariedad entre la vivienda y el entorno del cual forma parte, es decir, que la prosperidad económica y social de sus habitantes, dependerá de la integración y consolidación del entorno urbano. En este sentido, hay que señalar, que las distancias consideradas como mínimas para garantizar el acceso a servicios y equipamientos básicos, son fácilmente eludibles en la práctica, tal es el caso de los consultorios médicos, ya que su validación no considera si se trata de un módulo provisional o farmacia con consultorio, si corresponde al sistema de salud gubernamental o se trata de un servicio privado, al que difícilmente tienen acceso los habitantes de la vivienda.

 

Algo similar acontece con el equipamiento educativo básico de jardín de niños, pues el único requisito es que se encuentre registrada ante la Secretaría de Educación Pública, sin importar si se trata de un colegio público o privado. En el caso del mercado, si bien se considera que está enfocado al abasto de productos básicos alimenticios, bastará con que el desarrollo habitacional registre que cuenta con cinco locales comerciales, para validar este rubro. Sin que necesariamente su ocupación sea bajo el giro comercial de abasto.

 

Como ya se mencionó, el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables, tiene un alcance limitado sólo a la Ciudad de México, desafortunadamente las certificaciones son voluntarias y los certificados de edificación sustentable de acuerdo con el grado de cumplimiento de los criterios de sustentabilidad tienen tres categorías; cumplimiento de 21 a 50 puntos, eficiencia de 51 a 80 puntos, de excelencia de 81 a 100 puntos. Lo que conlleva a que el propietario valore     el posible costo beneficio, entre el posible grado de certificación que obtendrá y los posibles beneficios en la reducción de tarifas de servicios básicos o cobro de impuestos gubernamentales.

 

Dentro de la Estrategia Nacional de Vivienda Sustentable (ENVS), el programa “EcoCasa” operado por el SHF destaca los Desarrollos Urbanos Integrales Sustentables (DUIS) y apoya acciones para que las viviendas alcancen mayores niveles de eficiencia y sustentabilidad, mediante acciones conjuntas del sector público y privado (IDEA, 2013, p. 19). La propia Secretaría de Desarrollo Agrario, Urbano y Territorial (SEDATU) señaló que “Hoy 3 de cada 10 viviendas que subsidia el Gobierno de la República mitigan aproximadamente 25 por ciento de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y contemplan criterios de eficiencia energética e hídrica mitigando más de 54 mil toneladas de carbono al año equivalente a plantar un millón 800 mil árboles” (SEDATU, 2018). Lo que sin duda viene a reafirmar la prioridad del enfoque sobre la vivienda en menoscabo del urbano y territorial.

La vivienda en la sustentabilidad urbana

Las ciudades son “los espacios del hábitat social donde se desarrollo la vida en comunidad, satisfacen sus necesidades, generan recursos, y cultura, es decir es donde generan una expresión el desarrollo social y económico” (Jordán & Simoni, 2003, p. 44), de aquí, que hablar de la sustentabilidad urbana, necesariamente remite al concepto de desarrollo sustentable, impulsado primordialmente por las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Banco Mundial, así como la Unión Europea y que se comprende a partir de tres elementos básicos: la sustentabilidad ecológica o ambiental, la social y la económica.

Aunque la multidimensional del concepto de desarrollo sustentable, tiende a caer en grandes generalizaciones, para el ámbito urbano, se puede considerar que el proceso de planificación debe lograr la coincidencia entre los objetivos sociales, ambientales y económicos, que darán como consecuencia un desarrollo urbano sustentable. Se trata de operativizar el concepto, de ahí que resulta oportuno retomar como definición de ciudad sostenible: “ un núcleo urbano en el que la utilización de los recursos naturales se produce de manera congruente con el objetivo de poder trasmitir a las generaciones futuras similares o mejores disponibilidades de los mismos, o de otros alternativos necesarios para funciones semejantes” (Zoido F., Morales G., 2000, p. 92).

Se indica (Lezama & Domínguez, 2006, p. 160) que los componentes: desarrollo y sustentabilidad, en su dimensión urbana, no pueden limitarse a garantizar o promover la permanencia del capital natural mínimo requerido para asegurar la continuidad de la especie humana. Deben también proveer elementos necesarios para efectuar un acceso más equitativo, más igualitario y más democrático a la riqueza natural.

Lo anterior implica un cambio radical sobre la dirección que ha seguido el desarrollo de las ciudades en México, pues hoy en día, como ya se indicó, las caracteriza una dispersión de la mancha urbana que es la expresión territorial de una concepción económica predominante. En otras palabras, la insustentabilidad se propicia al privilegiar la visión económica, sobre la social y ambiental.

Además de lo anterior, existen impactos en el ámbito social, el caso más agudo es la movilidad, pues los tiempos de recorrido se incrementan a costa de una disminución del tiempo de convivencia, descanso o de actividades culturales de los habitantes de esos desarrollos habitacionales, muchas veces calificados como ciudades dormitorio, pues sus habitantes acuden prácticamente a dormir, estando ausentes durante el día, con los diversos problemas sociales que esto implica.  

Ahora bien, es deseable considerar la idea de sustentabilidad urbana como un camino o trayectoria, donde las diferentes acciones realizadas pueden contribuir a propiciar la coincidencia o equilibrio entre los ámbitos ambiental, económico y social. En este sentido, se comprende que la búsqueda de la eficiencia energética de la vivienda, es decir la visión ecoenergética de la vivienda, contribuye en esta trayectoria.

 

Sin embargo, adquiere relevancia la reflexión en torno a la vivienda, pero no sólo en términos de la visión ecoenergética, sino en su calidad de componente urbano, donde su contribución a la sustentabilidad de la ciudad, dependerá no de sus características edificatorias, sino en mayor medida de su emplazamiento, en torno a la accesibilidad a equipamientos básicos de salud, educación y abasto, además de áreas verdes, entre otros muchos factores más.

De inicio, hay que señalar que la incidencia de las inversiones en vivienda, en virtud de desarrollarse por empresarios privados, buscaron concentrar la oferta de vivienda en las ciudades donde se concentraba el mayor número de trabajadores afiliados a los organismos de vivienda y no necesariamente donde se presentaban el mayor déficit. En los últimos 20 años, más de 50% de las viviendas construidas se concentró en sólo ocho de las 32 entidades federativas de México, donde destacan: Nuevo León, Estado de México, Jalisco, Ciudad de México, Chihuahua, Baja California, Guanajuato y Tamaulipas (ONU-Hábitat, 2018, p. 21). 

Para el caso específico de las ciudades mexicanas, se observa una estructura urbana y un patrón de dispersión que es resultado de la búsqueda de la máxima rentabilidad al urbanizar, sólo así se explica el caso de los desarrollos habitacionales construidos en la periferia de las ciudades, bajo la lógica de buscar el suelo más barato. Una evidencia de lo anterior, es que de acuerdo con el Instituto Nacional de Suelo Sustentable en su diagnóstico de la “Política Nacional de Suelo” señala que entre 1980 y 2017 la superficie de sus ciudades se incrementó a un ritmo de 5.4% cada año, mientras que la población urbana de México creció́ a una tasa promedio anual de 2.4% (SEDATU, 2020, p. 43). Es decir, que las ciudades crecieron en su extensión 2.3 veces más rápido que su población (ONU-Hábitat, 2018, p. 110).

La edificación de viviendas ha sido factor clave en propiciar la dispersión, así lo demuestra el hecho de que 85% de la vivienda financiada con un crédito INFONAVIT se ubica en las zonas intermedias y periféricas de los núcleos urbanos, mientras que 10% está en zonas de expansión y 5% se ubica en zonas céntricas.

Sin duda alguna, considerando que el uso habitacional representa el de mayor extensión en la mancha urbana de cualquier ciudad, puede afirmarse que los subsidios a préstamos hipotecarios para adquisición de vivienda han sido factor impulsor de la expansión, pues la oferta de viviendas nuevas se concentro en la periferia de las ciudades. Según datos del Registro Único de Vivienda (RUV) entre 2006 y 2013, más del 70% de los hogares registrados en el nuevo registro de la vivienda fueron construidos ya sea en zonas de ubicación intermedia (U2) o en zonas periféricas (U3) (ONU-Habitat, 2018, p. 112).

Un factor que incide de forma determinante en la densidad es que, aproximadamente el 90% del parque habitacional está formado por casas individuales (INEGI, 2010). Entre 2000 y 2010, en las zonas metropolitanas con al menos 500 mil habitantes, la zona centro-ciudad registró una caída promedio de 7.5% en la densidad de población; en contraste, la densidad de población en las zonas situadas a más de 10 kilómetros del centro de la ciudad aumentó en un 6.8% en promedio (INEGI, 2000 and 2010). Las ciudades mexicanas presentan un modelo de crecimiento disperso con una densidad promedio urbana cercana a las 23 viviendas por hectárea en 2015.

Dicha dispersión urbana, no sólo se traduce en una ineficiencia de la infraestructura instalada sino que uno de los mayores impactos visibles se deriva de la movilidad, por el tiempo y el costo que invierten las familias. En los habitantes de localidades mayores a 2,500 habitantes, el transporte es el segundo concepto de gasto familiar con el 19.3 por ciento, seguido de la educación, con el 12.4 por ciento, duplicando el gasto en vivienda y sus servicios con el 9.5 por ciento, y siendo siete veces más de lo gastado en cuidados a la salud, con el 2.7% (INEGI, 2016).

Finalmente, la evidencia más clara que sustenta la hipótesis, de que la política habitacional se ha utilizado más como parte de una estrategia económica es el hecho de que, a principios del año 2019, las viviendas que se encontraban deshabitadas o que nunca fueron ocupadas se cuantificaron en 5 millones (Martínez, 2017) . Mientras que, en el ámbito nacional, en las viviendas pertenecientes a los cuatro deciles inferiores de ingresos, el rezago de vivienda representa 58% (INEGI, 2015).

 

Discusión

Como se pudo observar, en los diferentes documentos analizados, existe un marcado interés por los aspectos materiales con lo que se edifica la vivienda, en segundo término se ubican los aspectos relacionados con el uso de ecotecnias o el uso de materiales que propicien una eficiencia térmica de casa. En lo que se podría identificar como una segunda etapa, surge la preocupación por considerar aspectos relacionados con el suelo, abastecimiento de agua, áreas verdes y residuos sólidos, es decir la dimensión ambiental de la vivienda; así como un bloque que agrupa los aspectos sociales relacionados con el acceso a equipamientos básicos, hacinamiento y transporte, factores que  implícitamente dependen del emplazamiento de la vivienda con respecto a la mancha urbana de la ciudad.

 

Hay que subrayar que sólo en tres casos (Programa de Certificación de Edificación Sustentable, Código de Edificación de la Vivienda y Norma Oficial Mexicana), se integran      aspectos urbanos, tales como el emplazamiento de la vivienda, la dotación de servicios e infraestructura, uso del suelo, incluso se llega a señalar que una vivienda sustentable es aquella en la que coinciden de forma exitosa, indicadores de dos ámbitos distintos: los de naturaleza urbana (acceso y cercanía al equipamiento básico de educación, salud y abasto), los relacionados con la calidad de la vivienda (hipotecas verdes, disponibilidad de vialidades pavimentadas y una densidad mínima de 50 viviendas/hectáreas).

 

Conclusiones

La participación de la iniciativa privada en la construcción de la vivienda ha sido factor clave para que los promotores en su búsqueda permanente de suelo barato edifiquen desarrollos habitacionales cada vez más alejados de la mancha urbana, incentivando así la dispersión urbana (SEDESOL, 2010, p. 8). Un análisis sobre conjuntos habitacionales construidos de 1996 a 2006, identificó que 30% de los desarrollos habitacionales tienen como vía de acceso una vialidad regional. Incluso la distancia promedio de estos desarrollos al centro urbano se ha ido incrementando con el paso de los años, siendo de 21.9 kilómetros en las megalópolis, de 12.69 kilómetros en las ciudades grandes y de 6.16 km en las medianas (Roberto & Goya, 2009).

En tres décadas, la superficie urbana en México creció a un ritmo de 50 hectáreas diarias, la población se duplicó en ese periodo, mientras que la superficie urbanizada se multiplicó por diez (SEDESOL, 2010, p. 10). Las manifestaciones de dicha dispersión se manifiestan en la dimensión social, ambiental y económica; ejemplo de esto, el costo directo del transporte, el tiempo que deben invertir en traslado (Pulido, Díaz, Gómez, & Sanginés, 2017), la contaminación por el incremento de vehículos automotores, además de considerar que la dispersión urbana, incrementa los costos en el funcionamiento de la ciudad. En otras palabras, el promotor de vivienda, traslada hacia la ciudad y sus habitantes sus externalidades.

Pretender actuar a través de los mecanismos de financiamiento a la vivienda, se considera que generan un alcance limitado, razón por la que no ha generado los efectos esperados en las ciudades mexicanas. Para lograr impactos relevantes, se hace necesario actuar desde la perspectiva de la planificación y la administración urbana, a fin de evitar la autorización de más desarrollos habitacionales alejados de la mancha urbana.

 

Sin embargo, considerar que existe una gran cantidad de viviendas deshabitadas hace previsible que la construcción de viviendas disminuya significativamente, por lo que, al margen de la vivienda, la problemática que enfrentan las ciudades mexicanas en términos de su sustentabilidad en términos de alcanzar un equilibrio entre el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección ambiental (Sobrino et al., 2018).

 

Contribuciones y agradecimientos

El presente artículo, se deriva de una investigación de tesis doctoral desarrollada por la Dra. Zavala Villagómez, intitulada Sustentabilidad, Vivienda y Desarrollo Urbano, misma que se desarrolló bajo la dirección del Dr. García Espinosa, por corresponder a su línea de investigación desarrollada como profesor investigador titular de tiempo completo, dentro del Programa de Doctorado en Desarrollo y Sustentabilidad, que se imparte en la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, programa PNPC CONACYT.

 

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[1] Arquitecto, Master en Planificación y Desarrollo Urbano, Universidad Autónoma de México, México

Master en Arquitectura, Investigación y Restauración de Sitios y Monumentos, Universidad Autónoma de México, México

Doctor en Geografía Universidad Autónoma de México, México

Profesor Titular de Tiempo Completo en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, las líneas de investigación son: Sustentabilidad Urbana, Vivienda de Interés Social y Estructura Urbana. https://scholar.google.es/scholar?hl=es&as_sdt=0%2C5&q=Salvador+Garc%C3%ADa+Espinosa&oq=salva.

https://orcid.org/0000-0002-7871-5837

salgaes1@gmail.com, salvador.garcia.espinosa@umich.mx

[2] Arquitecta, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

Doctora en Desarrollo Sustentable, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

profesora en la Facultad de Arquitectura en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

https://orcid.org/0000-0002-3746-2730

arq_zv@hotmail.com