http://dx.doi.org/10.14718/RevArq.2021.2734

Proyecto arquitectónico y urbano

 

Como citar: Cuervo-Calle , J. J., Schnitter-Castellanos , P., & Múnera-Barrios , M. G. (2021). Ricardo Olano Estrada y los congresos de mejoras (1917-1946). Bases para una planeación urbana en Colombia. Revista de Arquitectura (Bogotá), 23(2). https://doi.org/10.14718/RevArq.2021.2734

 

Recibido: mayo 5 2019

Evaluado: octubre 16 2020

Aceptado: junio 9 2021

 

Publicado en línea: junio de 2021                         Actualizado: junio de 2021

 

Ricardo Olano Estrada y los congresos de mejoras (1917-1946). Bases para una planeación urbana en Colombia

 

Ricardo Olano Estrada and the Congresos de Mejoras (1917-1946). Bases for an urban planning in Colombia

 

Juan José Cuervo-Calle[1]

Universidad Pontificia Bolivariana.

Escuela de Arquitectura y Diseño. Medellín, Colombia

 

Patricia Schnitter-Castellanos[2]

Universidad Pontificia Bolivariana.

Escuela de Arquitectura y Diseño. Medellín, Colombia

 

María Ginette Múnera-Barrios[3]

Universidad Pontificia Bolivariana.

Escuela de Arquitectura y Diseño. Medellín, Colombia

 

 

Resumen

El texto expone la divulgación de la arquitectura, el urbanismo y temas de ciudad a través de los llamados congresos de mejoras nacionales conferidos entre 1917 y 1946, periodo en el cual Ricardo Olano Estrada, importante personaje de la élite antioqueña, urbanista sin formación y principal impulsador de estos eventos, mantuvo una participación activa. El trabajo se soporta en una investigación documental, cuyo objetivo aporta a las interpretaciones arquitectónicas y urbanísticas de la ciudad moderna en Medellín entre 1926 y 1947, desde de los discursos de Ricardo Olano Estrada. Metodológicamente, se realizan dos etapas: la primera surge de una revisión bibliográfica sobre el problema, y la segunda, de la búsqueda de material de archivo y revistas seriadas especializadas de la época, teniendo como fuente principal la Revista Progreso, órgano de divulgación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. Los resultados expuestos en el texto tienen una implicación de carácter nacional; es decir, que solo son de potencial interés para la historia de la planeación urbana en Colombia.

Palabras clave: planificación urbana; ciudad; desarrollo urbano; progreso social; política de la vivienda

 

 

Abstract

The text exposes the disclosure of architecture, urban planning and city issues through the so-called congresos de mejoras nacionales conferred between 1917 and 1946; period in which Ricardo Olano Estrada, an important figure of the elite, an uneducated urbanist and the main promoter of these events, maintained an active participation. The work is supported in a documentary investigation, whose objective contributes to the architectural and urbanistic interpretations of the modern city in Medellín between 1926 and 1947 from the discourses of Ricardo Olano Estrada. Methodologically, two stages are carried out: the first one arises from a bibliographic review on the problem and the second one, from the search of archive material and specialized serial magazines of the time, having as main source the Revista Progreso, an organ of dissemination of the Sociedad de Mejoras Públicas of Medellín. The results presented in the text have a national implication.

Keywords: urban planning; city; urban development; social progress; housing policy

 

Contenido

Resumen.. 3

Abstract 3

Introducción.. 5

Metodología. 9

Resultados. 11

El primer encuentro en Colombia sobre temas urbanos: el City Planning y la creación de sociedades de mejoras públicas. 11

El segundo y tercer congresos de mejoras nacionales: el impacto de los modelos de casas baratas, el desarrollo de planos futuros y el impuso a la creación de escuelas de arquitectura  19

Del cuarto al sexto congresos de mejoras públicas: la estética del hombre estorbo y el ornato  35

Discusión.. 44

Conclusiones. 48

Referencias. 50

 


 

 

Introducción

Este artículo es producto de una investigación científica y tecnológica titulada La modernidad arquitectónica y urbanística en Medellín entre 1926 y 1947 desde la mirada de Ricardo Olano Estrada, desarrollada en la Universidad Pontificia Bolivariana, por medio del Centro de Investigación para el Desarrollo y la Innovación (CIDI), de la Escuela de Arquitectura y Diseño; trabajo de investigación ejecutado entre el Grupo de Investigación de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje (GAUP) y el Grupo de Estudios en Diseño (GED). El proyecto se encuentra cerrado con código de registro interno 802B-06/17-28.

La arquitectura moderna europea de la década de 1920 emprendió una difícil tarea de comunicación y traslación de sus ideas con la intención de trascender el círculo cerrado mantenido entre los mismos arquitectos y urbanistas, así como acercar sus doctrinas a un público general y persuadirlos de que la nueva arquitectura era mejor que la antigua; Colombia no fue ajena a este proceso. Desde diversas formas de divulgación, como periódicos, revistas y radioconferencias locales, se trató de convencer a la población general sobre la importancia del tránsito de la ciudad tradicional (principalmente, de carácter colonial y republicana en el caso de Colombia) hacia una ciudad moderna.

En Colombia, la disciplina de la arquitectura y el urbanismo han encontrado múltiples formas para realizar una traslación de sus ideas: los concursos y las exposiciones, así como las publicaciones en revistas seriadas, periódicos, diarios, boletines y congresos. Los congresos (al menos, durante el marco temporal que nos corresponde en este trabajo: 1917-1946), difundieron con suficiente interés las formas de concebir la arquitectura y el urbanismo en el país. Fue solo a partir de 1946, con la aparición de la Revista Proa (Mondragón, 2008), cuando la transferencia del conocimiento sobre la modernidad arquitectónica comenzó a tomar impulso, fruto de diez años de maduración de la disciplina con la primera facultad de arquitectura y urbanismo en el país, en la Universidad Nacional, con sede en Bogotá.

En tal sentido, este texto se concentra en exponer las formas de divulgación a través de congresos de carácter nacional entre 1917 y 1946, por ser un medio a través del cual la nación entera —incluyendo a gobernantes y personajes de la élite— encontró un mecanismo de unanimidad para dialogar en torno a la arquitectura, el urbanismo y asuntos generales de ciudad como el civismo, la moral y la ética, entre otros temas. Ricardo Olano Estrada fue uno de los impulsadores más importantes de diversos congresos; entre ellos, los más destacados: los llamados congresos de mejoras nacionales[4].

Olano fue quien encontró en los congresos de arquitectura y urbanismo una de las formas de divulgación más fuertes de sus ideas: fue quien primeramente habló en Colombia de City Planning y del planeamiento de ciudades. Desde su juventud se dedicó a la minería, y más tarde, a las actividades comerciales, al lado de su padre, Juan E. Olano; era agente exclusivo de North American Wood Products en Colombia (productos importados para la construcción de vivienda suntuosa), actividad que lo llevó a ser uno de los más prominentes adinerados de Colombia; sin embargo, para finales de la década del 1930 ya era reconocido socialmente como gran urbanista sin haber pasado por una facultad de arquitectura. Don Ricardo, como era conocido, hizo parte de los miembros más activos de las sociedades de mejoras públicas del país, y a él se le debe la fundación de muchas de estas en todo el territorio nacional, lo que le permitió avigorar el resurgimiento de poblados y entidades al servicio del Estado que estaban languideciendo.

Este artículo se concentra en exponer los congresos de asuntos urbanos, de ciudad y de arquitectura más importantes que tuvo Colombia entre 1917 y 1946, marco temporal en el que Ricardo Olano participó activamente en seis de los congresos de mejoras nacionales desarrollados en Colombia. Estos eventos, aunque no fueron realizados de manera regular, intentaban dar respuesta a las necesidades urbanas cambiantes, tanto materiales como inmateriales, del momento de cada congreso[5].

Para lograr este propósito, dividimos el texto en tres partes. La primera expone el primer Congreso de Mejoras Nacionales, por su merecida importancia como suceso nacional, y en el que participaron importantes personajes. En este evento se habla por primera vez de urbanismo en Colombia y de City Planning, donde muchos gobernantes comprendieron la dimensión y la complejidad de los asuntos urbanos. La segunda parte reúne el segundo y el tercer congreso de mejoras, ya que las temáticas que se manejan en ambos congresos permite que se agrupen. Y, por último, recogemos las ideas y algunos asuntos generales de lo propuesto en el cuarto, quinto y sexto congresos de mejoras públicas.

A pesar de que son muchos los trabajos de investigación que abordan el tema de la historia urbana en Colombia, sea desde una mirada amplia (Martínez Cleves, 2014; Martínez Cleves, 2017; Mejía, et al., 2020;) o revisiones particularizadas (Bell, 2016; Bonet Morón & Ricciulli Marín, 2020; Hernández & Niglio, 2016; Sánchez, 2018), son pocos los trabajos de investigación que han indagado a profundidad sobre los congresos de mejoras nacionales, y se limitan solamente a mencionarlos como hecho histórico; de ahí la importancia que merece este artículo, pues la trascendencia, el alcance y los impactos obtenidos a escala nacional en su momento fueron de suma importancia para el desarrollo urbano de las grandes y medianas ciudades colombianas; en tal sentido, este texto pretende aportar a un momento de gran importancia para la historia urbana colombiana.

 

Metodología

Este texto se estructuró bajo un enfoque cualitativo y un tipo de investigación histórica. Metodológicamente, el trabajo de investigación se realizó en dos fases: la primera localizó la documentación relativa a la investigación a través de una meticulosa revisión de documentos de archivo, para lo cual se visitaron diversos archivos; entre ellos, la Colección de la Fundación Antioqueña para los Estudios Sociales (FAES), en la Sala Patrimonial del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas, de la Universidad EAFIT; el Archivo Histórico de Medellín; el archivo de la biblioteca Luis Ángel Arango; el Archivo Central de la Universidad Nacional de Colombia sede en Medellín, y el Archivo General de la Nación, en Bogotá. Se consultó, además, información relativa al problema de investigación en los diarios locales La Defensa, El Correo y El Colombiano.

Como parte del proceso de búsqueda documental, se revisaron algunas de las publicaciones seriadas especializadas de la época. Algunas de ellas fueron: la Revista Ingeniería y Reportajes; la Revista Ingeniería, Arquitectura y Construcción; la Revista Proa; la Revista el Urbanista y la Revista Pórtico, así como algunos números de interés localizados en la Revista Universidad Católica Bolivariana[6]; sin embargo, el material de mayor aporte para este trabajo fue la Revista Progreso, órgano de divulgación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. La búsqueda de información en cada una de estas revistas se realizará de acuerdo con el marco temporal de interés de esta investigación.

En esta primera fase fue fundamental la realización de entrevistas a expertos, debido a la escasez de información documental relacionada con los congresos de mejoras nacionales y el impacto en el proceso de desarrollo urbano de las principales ciudades colombianas. También se hicieron entrevistas a habitantes de sectores de interés que experimentaron parte del crecimiento de las ciudades, material que permitió enriquecer el desarrollo investigativo y confrontar los datos documentales revisados en cada uno de los archivos y demás material bibliográfico secundario.

La segunda fase se concentró en el diseño de los instrumentos necesarios para recopilar la información de los diferentes archivos de la ciudad, así como su validación en campo y el hallazgo de las posibles variables; ello, con el fin de confrontar esta información para su posterior análisis y la redacción del texto, producto que, finalmente, expande una temática aún poco estudiada y menos discutida en el medio, y aporta así otra mirada a las muchas interpretaciones de la modernidad arquitectónica y urbanística en Colombia.

El desarrollo de las dos fases propuestas en este proceso metodológico permitió la reconstrucción de los hechos más importantes de los congresos de mejoras nacionales en el marco temporal de interés. La sumatoria de estos dos momentos se llevó a cabo a través de un proceso de análisis y la posterior redacción del texto.

Resultados

El primer encuentro en Colombia sobre temas urbanos: el City Planning y la creación de sociedades de mejoras públicas

Ricardo Olano Estrada, ya con una considerable, pero corta, experiencia en el desarrollo de planos futuros[7] y en el impulso urbano de ciudades (principalmente, en Medellín), promovió el 12 de octubre de 1917 el Primer Congreso de Mejoras Nacionales, en la ciudad de Bogotá, con lo que se lanzó, por vez primera a través de un evento público en Colombia, el tema del urbanismo. Olano pretendía con este congreso encauzar a Colombia por vías de progreso y civilización racionales y “[…] contribuir al progreso nacional, pasar de pueblo en pueblo la llama cívica y prender el entusiasmo por el adelanto moral y material de las diversas regiones en Colombia” (Uribe, 1941, p. 616). Según Olano, la idea de institucionalizar los congresos de mejoras nacionales en Colombia, surgió de la lectura de un libro que le regaló Harold B. Maynham[8] en el quinto informe anual de la Commission of Conservation, de Canadá, el cual decía que en este país y en Estados Unidos se reunían constantemente en congresos para discutir las mejoras necesarias en sus territorios (Olano, 2004, p. 87). Olano quiso replicar esta idea en Colombia, parte de lo cual se expresa en la figura 1.

 

Figura 1. Arquitectura representativa de la década de 1920 registrada en la Revista Progreso. Fuente: elaboración propia (2021). CC BY-NC-ND

 

Este congreso fue un punto de quiebre fundamental para el desenvolvimiento de muchas de las pequeñas y grandes ciudades colombianas, puesto que se habló por primera vez en Colombia de City Planning y se abrieron las puertas del urbanismo en toda la nación. Dice Olano respecto al congreso:

[…] hizo renacer en Bogotá la Sociedad de Ornato y Embellecimiento […] el renacimiento de Manizales, se propuso en esa ciudad una Sociedad de Mejoras Públicas […] Muchas otras ciudades y poblaciones fundaron por aquel tiempo sociedades de mejoras públicas: Armenia, Fredonia, Carmen…” (Olano, 2004, p. 87)

En total, se presentaron para este congreso 41 estudios, de los cuales resultaron diez proyectos de ley adoptados por el Congreso (República de Colombia, 1921, V). Pero, sin lugar a dudas, la ponencia central y más esperada fue la de Ricardo Olano, presidente del congreso, celebrada en una de las primeras sesiones, y titulada Estudio sobre el City Planning. Pendiente de los giros modernos y de las necesidades mundiales, esta ponencia nació bajo la necesidad de hacer una Colombia nueva, hacia unas ciudades encaminadas a la modernidad.

Tomando como referente la construcción de la Ciudad Blanca, de Daniel H. Burnham, en Chicago, y una de las pioneras del City Planning, Olano abre su magistral y paradigmática conferencia. Allí expone de manera amplia el concepto de City Planning y sus formas aplicativas en Estados Unidos e Inglaterra, así como la necesidad de su estudio inmediato al desarrollo de las poblaciones en Colombia[9], con la aclaración de que “No hay ninguna idea original mía, y mi trabajo es únicamente de recolector” (Olano, 1930, p. 25).

José Antonio Gaviria[10], en este mismo congreso, presentó un estudio completo sobre la creación, la organización y el funcionamiento de sociedades de mejoras públicas, con el objetivo de levantar el espíritu cívico en el colectivo nacional. Abordó, además, importantes aspectos, como las formas de configuración de las manzanas y las aceras, la importancia de los medios de transporte, los parques, los bosques y los asuntos relacionados con la sanidad de la ciudad, entre otras cuestiones de importancia, como la vivienda obrera. En 1917, se habló públicamente de este tema por primera vez en Colombia —al menos, públicamente— sobre vivienda para clase baja. En una sociedad desacostumbrada al término “vivienda económica”, que iba dirigida a “gentes de poca fortuna”, este asunto se traducía en un tema de poca comprensión; pues en el imaginario de dicha sociedad se vivenciaba otra representación de la casa. En 1942, el académico Jorge Roa Martínez nos expuso de forma clara la concepción de la vivienda al finalizar la década de 1910:

Recorred sus calles de añoranzas andaluzas, sus repartos callados y normales y observad a través de las bajas ventanas salientes de torneados balaustres el arreglo de los noblemente sencillos menajes familiares, mirad por el amplio portón abierto y el ancho zaguán y encontrareis la alegría del patio abundante de flores y la amplia alberca rumorosa, la confortable alcoba o el espacioso cuarto de huéspedes y sentiréis toda la vida conyugal […], austera e hidalga, hospitalaria y deliciosa… (Citado en Roa, 1942 , p. 1104)

Esa era la vivienda: no una casa cualquiera, sino una casa amplia, familiar, hogareña, llena de abundancia y vida. Cuando Olano expuso las casas para obreros de las aldeas de Krupp, en Alemania, para una fábrica de municiones, o las casas de Meunier, cerca de Paris, para la compañía de chocolates Meunier, o los ejemplos de vivienda en Inglaterra para la fábrica de jabones Lover, en Port Sunlight, o las casas de la compañía de chocolates Cadbury, igualmente en Inglaterra, o las casas para la fábrica Nelson Manufacturing, en Estados Unidos, entre otros modelos de vivienda obrera, los asistentes —en especial, los comerciantes y los grandes empresarios que asistían al evento— quedaron, según las memorias del evento, entusiasmados con las ideas de Ricardo Olano. A partir de este congreso, fueron muchos los barrios obreros que se construyeron en el país[11].

Según Olano, las nuevas viviendas dirigidas a la clase obrera debían distribuir adecuadamente el agua y la luz, con espacios amplios, jardines y juegos para los niños; esto es, modelos basados en la Ciudad Jardín:

[…] las casas de obreros deben estar situadas en calles anchas, plantadas de árboles, o junto a parques, y cerca de las vías de transporte rápido, de modo que los obreros puedan trasladarse fácil y económicamente a los lugares en donde trabajan. (Olano, 1930, p. 80)

Afirmado en las premisas de la naciente modernidad, Olano exigía llevar a término definido una revolución en la arquitectura, pues ya casi entrada la segunda década del siglo XX aún se seguía bajo los modelos de ciudad y vivienda colonial española, “con la única diferencia que ahora se hacen los edificios menos sólidos y más feos” (Olano, 1930, p. 80), porque la ausencia de arquitectos en muchas de las principales ciudades era notable: una arquitectura guiada por personas rutinarias, sin seguir las reglas que presiden la arquitectura y el urbanismo: “De todo esto ha resultado una arquitectura uniforme, sin estilo, que da a las calles de nuestras ciudades un aspecto de mal gusto y de tristeza” (Olano, 1930, p. 82). Olano reclamaba en este congreso la aplicación de leyes establecidas en la economía industrial a la construcción de edificios, y que estuvieran dirigidas por profesionales que emplearan racionalizaciones tayloristas en las obras.

En esta dirección, una de las más incansables luchas de Ricardo Olano fue la destinación de una escuela de urbanismo y arquitectura para el país, asunto que fue ampliado en el Segundo Congreso de Mejoras Nacionales. Estimulaba afanosamente esta necesidad, pues “[…] los arquitectos conocen indudablemente esta ciencia novísima[12]” (Olano, 1930, p. 85); dejó comprendido que el urbanismo y la arquitectura eran una cuestión de asistencia social[13]. “En esta primera sesión leí mi estudio sobre el City Planning por el cual recibí muchas felicitaciones. En verdad ese estudio era entonces interesante por ser asunto nuevo y relativamente poco conocido…” (Olano, 2004, p. 91).

No es atrevido afirmar que la presentación de esta ponencia, en 1917, se convierte en uno de los primeros manuales de arquitectura y urbanismo en Colombia, realizado por un personaje ajeno a la disciplina, pues en sí mismo, este evento direccionó a gobernantes, profesionales y ciudadanos comunes hacia el camino de la modernidad por largo tiempo. Dice Olano en su periódico La Ciudad Futura, que se muestra en la figura 2: “El Congreso de Mejoras Nacionales, reunido en 1917, inició el movimiento nacional de urbanización, circunscrito hasta entonces parcialmente a determinados lugares…” (Olano, 1919a).

Figura 2. Primera página periódico La Ciudad Futura. Conclusiones Primer Congreso de Mejoras Nacionales.

Fuente: Olano (1920). Dominio público.

 

A través de este evento, Bogotá pudo ver el renacer de la Sociedad de Ornato y Embellecimiento, así como el inicio de sociedades de mejoras públicas en toda la nación, con una actividad enriquecedora que influyó en el desarrollo material de las ciudades[14]. Como muestra de ello, en una carta datada en 1937 y firmada por el secretario del Tesoro de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla, decía: “El trabajo presentado por Ud. al Congreso de Mejoras nacionales sobre el City Planning es tan interesante y completo que aún hoy, después de 20 años de escrito, sus enseñanzas tienen la misma practicabilidad de entonces” (Olano, 2013a, p. 114).

El segundo y tercer congresos de mejoras nacionales: el impacto de los modelos de casas baratas, el desarrollo de planos futuros y el impuso a la creación de escuelas de arquitectura

Del 4 al 14 de julio de 1920 se realizó el Segundo Congreso de Mejoras Nacionales. Como Ricardo Olano no consiguió estar al frente de la presidencia de este congreso, por la realización de un viaje a Paris en julio del mismo año, fue Simón Araujo quien estuvo a la cabeza del evento[15], según se ilustra en la figura 3.

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Figura 3. Arquitectura representativa de la década de 1920, registrada en la Revista Progreso.

Fuente: elaboración propia (2021). CC BY-NC-ND

 

Al volver a Colombia recibí el libro que contiene los trabajos presentados. Hay algunos muy interesantes. Pero se nota que la Sociedad no hizo oportuna y anticipada propaganda al proyecto, que el país no acudió con entusiasmo al Congreso y que éste pasó fríamente. (Olano, 2004, p. 95)

El malestar por los resultados en este congreso fue notorio. Olano, caracterizado por la rigurosidad, escribió:

En el número 37 de la revista Colombia de Medellín, de fecha 7 de febrero de 1917, publiqué un artículo titulado ‘Mejoras Nacionales’ […] en este artículo y en otros publicados en el mismo periódico, expuse el modo cómo debería organizarse dicho congreso y el plan de las materias que debía ocuparse […] Acompañé una lista de los temas que yo creía se debían estudiar en el Congreso, indicando los que ya se tenían listos. (Olano, 2004, pp. 86-87)

Igualmente, en el número 2 del diario La Ciudad Futura, Olano publica el prospecto general de lo que debía ser el Segundo Congreso de Mejoras Nacionales: “[…] hoy publicamos el Prospecto General que adoptó el primer congreso de Mejoras Nacionales para la reunión de los posteriores…” (Olano, 1919b). Allí se propuso un encuentro bianual (tiempos nunca cumplidos), así como el perfil de los delegados por cada uno de los departamentos de la nación, y se tomaron como base los asuntos tratados en el primer congreso. Entre los temas más importantes se consideraron el abastecimiento de aguas, las canalizaciones de ríos, el sistema de alcantarillados, el aseo y el riego de calles (en vista del alto porcentaje de vías en tierra), el reglamento de la construcción higiénica de habitación obrera, los baños y los excusados públicos, las juntas de higiene y los mataderos públicos (Olano, 1919b). Se propuso, además, hablar de transportes: red ferroviaria nacional, tranvías, carreteras y puertos marítimos; también, del desarrollo de planes futuros para las ciudades con más de 40 000 habitantes, así como la legislación y la organización de ciudades, obras públicas nacionales, el atraso de la arquitectura colombiana y el ornato de ciudades, entre muchos otros temas, desarrollados en un evento de diez días (República de Colombia, 1921)

En este segundo congreso fue notorio el estudio sobre barrios obreros realizado por Alberto Manrique Martín[16], y la necesidad de la fundación de una escuela de arquitectura, tema ofrecido por José Lazcano Berti[17]. Por su parte, en el Primer Congreso de Mejoras Nacionales (1917), Olano propuso enfáticamente la necesidad de pensar la vivienda económica. En este segundo congreso el arquitecto Manrique amplió el tema y expuso sobre el problema de la vivienda económica “[…] que tanto tiene que ver con la higiene pública y sobre todo con la higiene moral de nuestro pueblo […] procurando pronto la sana y cómoda vivienda para nuestros obreros” (Manrique, 1921, p. 49). Expuso Manrique los modelos utilizados en algunos países suramericanos como Argentina (caso Buenos Aires), a través de la Comisión de Casas Baratas, y examinó detenidamente otros casos en Chile y Uruguay, referentes que, según él, eran ejemplo de estímulo para los particulares y las empresas para enfrentar este grave problema social respecto al déficit de vivienda económica. Según el arquitecto Manrique Martín, en estos proyectos de vivienda se buscó estimular y facilitar el arraigo de las familias y el fortalecimiento de los sentimientos en el hogar en una habitación higiénica, barata y modesta, lo que ayudó a eliminar los peligros del hacinamiento de la población. El objetivo de divulgar estos modelos de vivienda era trasladar estos asuntos a la vivienda barata colombiana.

Examinando con atención la forma y las condiciones de estas casas en los países suramericanos, Manrique expuso los atributos que debería tener la habitación obrera (o económica) en 1920:

Las habitaciones para dormitorio tienen un espacio de 15 metros por persona adulta y 9 por persona menor de doce años que la habite, y en ningún caso el cubo de cada habitación puede ser menor de 27 metros. Los dormitorios y las salas de estancia familiar tienen como mínimo 3m de alto. Todos los dormitorios tienen lavatorio de agua corriente.

Los dormitorios los blanquean por lo menos una vez al mes. No tienen zócalos de madera sino enlucidos en cemento, hasta un metro de altura. Los rincones redondeados, la iluminación eléctrica; y la instalación embutida o en cañerías en las paredes.

Los dormitorios tienen además de la puerta una ventana al exterior con su sistema para dar ventilación en la parte superior. Por cada tres dormitorios existe un cuarto de baño de regadera con un W. C. y un lavatorio. La cocina es de material, o de gas y no es permitido el uso de cajones de desperdicios o basuras. Por cada tres dormitorios hay un lavadero, en el interior de cemento, con su pozuelo, que se usa por riguroso turno.

La construcción general es de cemento, y su ornamentación interior, absolutamente sencilla.

En cada uno de los patios se usa un recipiente con filtro para el consumo de agua de beber, con capacidad para varias personas. […] los pisos de los patios están hechos de mosaicos, baldosas, ladrillos o asfalto… (Manrique, 1921, p. 49)

Alexander Klein realizó en Europa un ejercicio paralelo sobre las condiciones y las características de la vivienda mínima en este mismo marco temporal; sin embargo, Klein partió de una amplia plataforma referencial, ya construida en diferentes países europeos, y puso en evidencia el resultado de un estudio amplio y reflexivo sobre la habitación. A diferencia de Klein, Alberto Manrique se vio obligado a tomar referencias de países suramericanos en ausencia de modelos representativos colombianos que sirvieran para ejemplarizar el problema.

Dice Klein:

[…] no podemos ya contentarnos con aceptar como vivienda un espacio cubierto cualquiera […] que carezca de sentido para la parte espiritual de nuestra existencia. La vivienda que nosotros construyamos debe estar concebida de tal modo que esté en relación activa y orgánica con las condiciones de vida y necesidades culturales de la época actual… (Klein, 1980, p. 81)

Fue precisamente esto lo que Manrique expuso: un modelo de vivienda que se ajustaba a las condiciones de vida y las necesidades culturales de una época que no necesariamente debía ser igual a los modelos europeos, pues, sin lugar a dudas, desajustarían el sentido espiritual que el colombiano depositaba en sus habitaciones. Evidentemente estos marcos referenciales guiaban los nuevos arquitectos y motivaban a los empresarios a pensar en modelos habitacionales para sus trabajadores, puesto que, en boca de un arquitecto de talla reconocida, eran creíbles y factibles las posibilidades de comenzar en las ciudades unos nuevos modelos de vivienda económica, pero ajustados a las necesidades y las formas de habitar locales.

Otra de las ponencias que fueron fundamentales en este evento, puesto que motivaron algunos años más tarde a la creación de las primeras escuelas de arquitectura en Colombia, fue el trabajo de José Lezcano B. Dice este: “[…] la arquitectura y el arte […] entre nosotros […] están en la primera infancia” (Lezcano, 1921, p. 112). Según Lezcano, en Colombia solo existieron tres ramas de la disciplina edificatoria. La primera correspondiente a aquellos que han comenzado del oficio de alarife, han traspasado el grado de maestros de obra y suelen llamarse arquitectos constructores. En el segundo grupo marchan aquellos que, por necesidad, sirvieron de dibujantes de antiguos arquitectos, los que, tras la lectura de un manual, empezaron por ser críticos y acabaron por titularse como arquitectos. Y están, por último, aquellos ingenieros que han pasado por la facultad y quedaron convertidos en pontífices del arte, cuya base en arquitectura fue completamente nula, cuyo saber era ajeno al real asunto del espacio. Con estos tres grupos al frente de la arquitectura, el cliente, con criterio simplista, preside que la importancia de la construcción está en la base de la solidez, y no en la calidad espacial. Según Lezcano, estos tres escenarios evidencian que la arquitectura se encontraba en un estado de notorio atraso, y que en Colombia era indispensable el establecimiento de una escuela nacional de arquitectura “regentada por un cuerpo de Profesores europeos –entre los que podrían preferirse los franceses y los italianos– capaces de hacer avanzar nuestros métodos de construcción, y sobre todo de darnos la educación artística de que carecemos” (Lezcano, 1921, p. 116). Solo fue hasta 1937 cuando la Universidad Nacional, en Bogotá, y la Universidad Católica Bolivariana[18] crearon, en 1942, las primeras facultades de arquitectura en Colombia,

Durante las iniciativas para el desarrollo de nuevos planos futuros en las principales ciudades colombianas, se llevó a cabo el Tercer Congreso de Mejoras Públicas[19], ilustrado por la figura 4, y reunido durante ocho días en Medellín, en agosto de 1934. Se habló de asuntos urbanos como transporte[20], turismo, patrimonio, arborización, purificación de aguas, higiene, basuras domésticas y urbanas, mendicidad, escuelas para (mentalmente) “anormales” y jardines, y sobre la necesidad de un código de urbanizaciones.

Figura 4. Arquitectura representativa de la década de 1930, registrada en la Revista Progreso.

Fuente: elaboración propia (2021). CC BY-NC-ND

 

Se tocaron también temas relacionados con los cambios en las formas de vida, como la utilización de baños públicos, la prostitución, el uso de teatros y los cinematógrafos (que para la fecha comenzaban a incursionar en la ciudad) (República de Colombia, 1935)[21]. Parte del documento de las memorias del congreso se muestra en la figura 5.

Figura 5. Contraportada de las memorias del Tercer Congreso de Mejoras Públicas.

Fuente: República de Colombia (1935). Dominio público.

 

De los 27 estudios presentados, todos de interés nacional, fue destacado en las actas del evento el trabajo expuesto por Horacio Hoyos Z., ingeniero de la Junta Municipal de Caminos de Medellín, con un trabajo titulado Pavimentación de calles y carreteras, tema que, según Ricardo Olano, era de “[…] actualidad palpitante y de inmenso interés […] en todas las poblaciones de la República” (Olano, 2013b, p. 262).

Fue reconocido, igualmente, el trabajo de Jaime Lalinde sobre planos futuros para ciudades, ya que, además de exponer la situación urbana que vivía Medellín en ese momento, enseñó a los dirigentes, los gobernantes y los demás asistentes del congreso, el proceso lógico para la realización de un plano futuro, tema que el mismo Olano ya había desarrollado en la compilación de un libro en 1930, llamado Propaganda Cívica, cuya contraportada se muestra en la figura 6. Además de ello, fue el momento en el cual se declaró públicamente la voluntad de contratar al urbanista Karl Brunner[22] para la realización del Plano Futuro de Medellín, debido a su notoria participación en el desarrollo urbanístico de Bogotá, única ciudad de Colombia que “[…] ha contratado un famoso urbanista europeo, para la ejecución completa de un plano futuro de la ciudad, capaz de resolver o aminorar los problemas que se puedan presentar en los próximos cincuenta años” (Lalinde, 1935, p. 116). Desde este anuncio, comenzó una constante motivación por traer al urbanista Brunner a Medellín, asunto que quedaría en manos de Ricardo Olano.

Figura 6. Contraportada del libro Propaganda Cívica.

Fuente: Olano (1930). Dominio público.

 

Así como en el primer congreso, los asistentes esperaban con mayor interés y exaltación el trabajo de Ricardo Olano. Su trabajo, titulado El mejoramiento de las poblaciones menores[23], y que se muestra en la figura 7, fue referente de desarrollo urbanístico en grandes y pequeñas ciudades colombianas. Una carta del secretario del tercer congreso, y dirigida a Olano, evidencia el impacto nacional de su ponencia:

Me es grato transcribir a usted las siguientes conclusiones aprobadas por el tercer Congreso de Mejoras Públicas:

Adóptese […] el trabajo presentado por el delegado señor Ricardo Olano sobre mejoramiento de las poblaciones pequeñas, y léase por su autor en la presente sesión;

Solicítese del señor ministro de Educación Nacional la publicación en folleto de este trabajo en cantidad suficiente para que sea distribuido profusamente en todo el país, y

Envíese copia del estudio del señor Olano […] a los gobernadores de los departamentos, con la recomendación especial de que sea publicado y difundido en el pueblo. (Olano, 2013b, p. 252)

Figura 7. Contraportada del libro El estatuto de la aldea colombiana.

Fuente: Olano (1934). Dominio público.

 

El Mejoramiento de las poblaciones menores fue un manual de urbanismo “criollo”, dirigido a municipios y pequeños poblados, pero también, para aquellas grandes ciudades que encontraran cabida en sus pautas. Inspirado, según el mismo Olano, en el libro Awakening to Community[24], de Mary Mims y en las ideas del dirigente colombiano Luis López de Mesa (Olano, 1934), su trabajo comienza por justificar la influencia de los sacerdotes en la vida y el desarrollo de la población, para luego abrir paso a cuatro objetivos fundamentales que estructuran e hilan el desarrollo del texto; habla sobre el desarrollo económico: las pequeñas industrias, la agricultura y su implementación en el desarrollo urbano, así como la importancia de la arborización en la ciudad. Segundo, la sanificación: aguas para las ciudades y las maneras correctas de llevarlas hasta la vivienda, los baños y los excusados públicos. Tercero, la educación y la cultura social: implementación de escuelas bibliotecas, radiotelefonía, y cinematógrafos. Y cuarto, las mejoras nacionales, numeral en el que da algunas orientaciones sobre plazas, calles, iglesias y casas, entre otras ideas de interés colectivo (Olano, 1934). Todos estos asuntos Olano los consideraba clave para el mejoramiento de todo poblado.

Para este trabajo, Olano pretendía participar, junto a Benjamín Moreno[25], como delegado por Bogotá, invitación directamente realizada por la Sociedad de Mejoras y Ornato y por el Concejo de Bogotá (Olano, 2013b, p. 292). Dijo Olano: “Doy por su conducto mis agradecimientos al H. Concejo de Bogotá por el honor que me hizo de nombrarme uno de sus representantes al Tercer Congreso de Mejoras Públicas” (Olano, 2013b, p. 265).

A diferencia del Segundo Congreso de Mejoras Nacionales, que, como ya mencionamos, estuvo a cargo de Simón Araujo, este tercer congreso fue presidido por Olano reivindicando la motivación nacional por continuar este tipo eventos de divulgación nacional. Se dijo: “El Tercer congreso de mejoras públicas reunido en la ciudad de Medellín, rinde un tributo de admiración a distinguido antioqueño señor D. Ricardo Olano, y lo felicita por las admirables labores durante su meritoria vida” (Olano, 2013a, p. 259). Según los asistentes, la magistral organización y la calidad de las proposiciones de cada uno de los delegados permitieron no solo un intercambio de conocimiento, sino la formulación de cinco proyectos de ley concluyentes enviados al Congreso de la República[26]: el primero fue una proposición sobre la organización de cooperativas de economía mixta en la construcción de casas baratas para empleados y obreros, así como recomendaciones sobre arborización y jardines públicos. El segundo fue un proyecto tendiente a organizar la lucha antivenérea en Colombia. Se formuló, además, la creación de una oficina de turismo y se fomentaron las excursiones y los viajes de recreo y de salud en el territorio nacional. Se apoyó el fomento de la educación para niños mentalmente anormales, modelo educativo aún no reconocido para entonces, y un quinto proyecto de ley, por el cual se proveía la fundación de casas de cultura popular y algunas disposiciones sobre el mejoramiento de las clases trabajadoras (República de Colombia, 1935).

Del cuarto al sexto congresos de mejoras públicas: la estética del hombre estorbo y el ornato

En el cierre del Tercer Congreso de Mejoras Públicas se designó la ciudad de Cúcuta como sede para el Cuarto Congreso de Mejoras Públicas, de lo cual habla la figura 8, con fecha estipulada de encuentro para 1936; es decir, dos años después. Pero fue solo hasta diciembre de 1940 cuando se llevó a cabo dicho congreso, en el Palacio de la Gobernación, evento organizado por Luis Alejandro Bustos, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cúcuta, y con la participación de delegados de diversos ministerios, gobernaciones, concejos municipales, el clero y diversas sociedades de mejoras públicas de todo el país. Para este caso, Ricardo Olano participó como delegado de la Gobernación de Antioquia y de las sociedades de mejoras públicas de Medellín, Ibagué, Andes, Donmatías e Itagüí (Olano, 2004, p. 594).

 

Figura 8. Arquitectura representativa de la década de 1940, registrada en la Revista Progreso.

Fuente: elaboración propia (2021). CC BY-NC-ND

 

Entre los estudios presentados en cinco sesiones, se destacan el de José A. Gaviria sobre el hombre estorbo, calificativo dado por Ricardo Olano. Este calificativo fue usado de manera recurrente por las gentes “de bien”. Es interesante ver que, así como existían hombres cívicos, también existían hombres estorbo, adjetivo este último que se hizo popular por aquellos tiempos hasta bien entrada la década de 1960, para cuando había alcanzado ya todo el territorio nacional. “Los ‘Hombres Estorbo, numerosos por cierto’, decía Olano, eran hombres indeseables que se oponían a toda mejora de la ciudad, “[…] personas inútiles, pasivas, e indiferentes; de aquellos que, disfrutando holgadamente de vivir en Medellín, no han puesto un grano de arena para su adelanto…” (Sociedades de Mejoras Públicas, 1968, p. 16). Eran considerados hombres atravesados en el camino, que entorpecían los esfuerzos de los hombres cívicos, seres perjudiciales que andaban divorciados de la ciudad y del país.

Su reconcentrado egoísmo, su indiferencia ciudadana, esa carencia de espíritu público ha dado y seguirá dando a veces, la supremacía en la orientación de los pueblos a hombres si valor intrínseco alguno, a integrantes de mala fe, a gamonales analfabetos, a rábulas de arrabal, a caudillos mediocres y malintencionados. (Naranjo, 1948, p. 11)

En la Revista Progreso se dedicaron artículos completos a este apelativo, tal como se ve en la figura 9, con títulos como “El hombre estorbo”, “Estorbos Humanos” o “Los obstáculos en las obras públicas”, pues muchos de los trabajos que encontraban obstáculo lo hallaban, precisamente, por causa de los hombres estorbo. Resulta interesante comprender cómo la oposición a ciertas situaciones era estigmatizada y señalada bajo connotaciones negativas; el estudio del hombre estorbo resulta ser unos de los comportamientos humanos de mayor impacto en el desarrollo de las ciudades colombianas, asunto merecedor de mayor concentración para comprender los avances y los declives en muchos de los pequeños y mediamos poblados, así como en grandes ciudades de la época.

Se destacan también en el Cuarto Congreso de Mejoras Públicas el trabajo de Justo Díaz Rodríguez, delegado del Ministerio de Economía, y titulado Arborización, y el de Ricardo Olano, sobre Árboles, en el cual habló sobre arborización de ciudades modernas: localización, tipos según el clima y la topografía, y efecto paisajista, entre muchos temas, que contextualizó con ejemplos de las grandes metrópolis mundiales.

 

Figura 9. Primera página del número 18 de la Revista Progreso, órgano de divulgación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín.

Fuente: Olano (1940). Dominio público.

 

Uno de los más meritorios trabajos de Olano estaba dirigido al tema del árbol:

Al sembrar un árbol siento la impresión de que he dado vida a un nuevo ser, a un organismo nuevo, que hundirá sus raíces en la tierra, abrirá sus ramas al sol, fecundará la tierra con sus hojas caídas, dará belleza al paisaje. (Olano, 2004, p. 308)

A partir de este congreso, se conformaron juntas para arreglar y sembrar árboles, regalar semillas, tener viveros y propagar el arbolado para ornato de parques, paseos, avenidas y bosques en toda Colombia. Este fue uno de los mayores trabajos de Olano. “Desgraciado el hombre que no está preparado para apreciar la naturaleza […] ¡que placer tan intenso para el hombre que sepa apreciar la naturaleza!, que conciertos y algarabías los que se oían en el ramaje de los árboles, que infinidad de pájaros que madrugaban con el sol a dar vida y alegría al paisaje” (Sociedades de Mejoras Públicas, 1940, p. 145). Podríamos afirmar que Olano fue uno de los pioneros del paisajismo urbano en Colombia[27], pues comprendió la diferencia entre, simplemente, sembrar árboles y arborizar. Gracias a la difusión del tema del árbol en este congreso, se proyectó el Código de Arborizaciones, en compañía de J. Mejía Uribe; además, se realizaron campañas de repoblación forestal[28], se ordenó la celebración anual de la Fiesta de Árbol, por la presidencia de la Republica, y se entonaron un himno (Toro,1942, p. 1163) y una oración al árbol (Zuluaga, 1942, pp. 1609-1612). La defensa del árbol se extendió como preocupación constante en los ciudadanos, pues muchos fueron conscientes de su fundamental papel en la higiene, en la economía y en el ornato. Olano consiguió que en algunas de las ciudades colombianas —al menos, durante sus campañas cívicas— el árbol fuese conservado y defendido; hizo de él un símbolo, y a su alrededor se creó una consciencia de provecho.

El Cuarto Congreso de Mejoras Públicas arrojó una de las proposiciones más importantes para el desarrollo de las ciudades colombianas: se solicitó a la Cámara Legislativa la expedición de una ley que obligase a los municipios cuyo presupuesto de rentas pasara de 200 000 pesos, a destinar el 1 % de este al planteamiento de planes futuros (Olano, 2004), asunto que permitió un notable impulso a las principales ciudades para consolidar los planes futuros o, planes piloto, como se los llamó unos años después.

Otra importante conclusión del evento fue que, en vista del intenso desarrollo que presentaban las ciudades colombianas, se sugirió a las facultades de ingeniería existentes en el país la organización de la arquitectura y el urbanismo como especialización, mientras las universidades públicas y las privadas estudiaban la posibilidad de fundar escuelas para la disciplina del arquitecto, y “recomendar a los estudiantes […] la elección de la arquitectura y el urbanismo como profesión […] de gran porvenir económico” (Sociedades de Mejoras Públicas, 1941, p. 621).

Se designó a la ciudad de Bucaramanga como sede del Quinto Congreso de Mejoras Públicas, tal cual se ilustra mediante la figura 10, cuyo objetivo era formalizarlo el día 20 de diciembre de 1941, y con la Sociedad de Mejoras Públicas de esta ciudad como la encargada de gestionar el evento. Durante ocho días se presentaron numerosos trabajos: se habló de aduanillas interdepartamentales, sobre el libro Propaganda cívica, publicado por Olano en 1930, sobre la creación de nuevas sociedades de mejoras públicas, industria, valorización, planeamiento de ciudades y código de construcciones; sobre la creación de oficinas de urbanismo, parques nacionales y, una vez más, sobre arborización, entre muchos otros temas de interés público (Olano, 2004, p. 628).

Figura 10. Arquitectura representativa de la época, registrada en la década de 1940 Revista Progreso.

Fuente: elaboración propia (2021). CC BY-NC-ND

 

Entre los resultados más destacados de este congreso, sin embargo, podemos considerar la solicitud a las principales ciudades sobre la conservación y la restauración de algunos monumentos coloniales. Se insistió una vez más en la creación de cursos de arquitectura y urbanismo, pero, lastimosamente, de estas propuestas, ninguna se consolidó en ninguna de las ciudades colombianas de la época. Se dictaron medidas de conservación y vigilancia de bosques y se solicitó al Gobierno nacional la intensificación de la educación cívica en las escuelas (Olano, 2004, pp. 628-629).

El último congreso al que asistió Olano fue al Sexto Congreso de Mejoras Públicas, realizado en la ciudad de Santa Marta en diciembre de 1946. Olano murió el 16 de julio de 1947, después de padecer una angustiante enfermedad. Este evento fue planeado para realizarse en 1943; sin embargo, la Sociedad de Mejoras Públicas d e esa ciudad fue posponiendo dicho encuentro, para finalmente realizarlo el 17 diciembre de 1946. Como si fuera un vaticinio, se aprobó una proposición en la cual se le daba a Olano el título de Maestro del Civismo Colombiano; además, se le otorgó una medalla de oro en Honor al Mérito y se ordenó a todas las sociedades de mejoras públicas de Colombia exhibir su retrato en los salones de sesiones (Sociedades de Mejoras Públicas, 1947, p. 2328). Este sexto congreso fue muy sentido por todos los asistentes: aunque Olano llevaba en su discurso una ponencia eminentemente técnica sobre planos futuros reguladores de las ciudades, plantas eléctricas, campos de aterrizaje y parques nacionales (Olano, 1947, pp. 2328- 2334), su comunicado no abordó nada de estos temas, como era su costumbre. En su lugar, dijo el propio Olano, “Conté en forma cordial, sin adornos oratorios ni literarios, aventuras de mi vida, episodios de mis viajes por el mundo […], sin duda, mis oyentes quedaron satisfechos…” (Olano, 2004, p. 729). Fue, finalmente, una emotiva despedida.

 

Discusión

Fueron varios los aspectos que, desde una perspectiva nacional, aportaron las ponencias de los congresos de mejoras nacionales. En primer lugar, alertaron al Estado del grave problema de la vivienda por cuenta de los bajos niveles de desarrollo existentes. Se comprendió que el déficit habitacional debería ser atenuado en términos no solo cuantitativos, sino cualitativos, mostrando como referente el contexto de soluciones de vivienda obrera realizadas en algunas ciudades europeas.

En segundo lugar, el impacto de algunas ponencias permitió adelantar discusiones en el Congreso de la Republica; principalmente, sobre la implementación de políticas e instrumentos que permitieran atender la demanda habitacional, el mejoramiento del equipamiento urbano de los barrios existentes, y las ventajas de aproximar el capital del sector privado a la construcción de vivienda, además de la importancia de definir la construcción de ciudad y de habitaciones como herramienta de la política macroeconómica y como uno de los motores más importantes de la economía nacional. 

En este sentido, una de las discusiones más notorias del Tercer Congreso de Mejoras Nacionales (1934) fue la de Enrique A. Gaviria, representante a la Cámara por Antioquia, y quien en segundo debate en el Congreso de la República había propuesto un proyecto de ley sobre urbanismo presentado por el senador Gómez Estrada, proyecto que contribuiría a la futura legislación de las ciudades colombianas. En la sesión del 11 de julio de 1933 se discutió dicho proyecto de ley: se habló sobre la necesidad de dictar algunas leyes necesarias para el desarrollo y la administración de las ciudades; específicamente, era ineludible una ley que ordenara a los municipios de más de 40 000 habitantes levantar un plano de la ciudad futura, para prevenir las necesidades que pudieran presentarse en un tiempo de 50 años. Este plano, según los debates realizados en el Congreso de la República, debía ser hecho científicamente y, a su vez, indicar ampliación y apertura de calles, avenidas y plazas, necesidades higiénicas, servicio de agua y alcantarillado.

En relación con lo anterior, se discutió en la sesión del Congreso de Mejoras, igualmente, la necesidad de pensar en leyes sobre expropiación que facilitaran al municipio la ejecución de las obras, debido a la dificultad que representaba el costo de adquirir propiedades para llevar a cabo cualquier plan urbanístico; también, leyes que obligaran a los particulares a ayudar a la ciudad en proporción justa: es decir, leyes específicamente dirigidas al control de los llamados hombres estorbo. Asimismo, proponían normativa para establecer la enseñanza de la educación cívica en las escuelas.

Varios de estos asuntos fueron fundamentales para la realización posterior de los planes reguladores en todo el país. Para el final de la década de 1930, los congresos adelantados en el país habían alcanzado la madurez al reconocer que la planificación urbana requería de un conocimiento especializado. Por ello, bajo el rótulo de expertos internacionales, en las siguientes décadas fueron llamados importantes arquitectos urbanistas como Brunner (1939), Le Corbusier (1979), Tyrwhitt et al. (1961) y Sert y Wiener (1981) para formular los primeros planes de desarrollo urbanístico.

No obstante lo anterior, los postulados modernos propuestos por los planes piloto a principios de la década de 1950 adquirieron la fuerza suficiente para llevar al ostracismo los axiomas urbanos expuestos en los diversos congresos nacionales de mejoras públicas; en especial, aquellos orientados al civismo, el desarrollo y el embellecimiento de la ciudad, soportados en el City Planning. En consecuencia, fue un periodo durante el cual se experimentó una fuerte tensión entre las formas tradicionales de concebir la ciudad frente a las formas revolucionarias de la arquitectura y el urbanismo moderno de los congresos internacionales de arquitectura moderna (CIAM).

Por su parte, otro asunto fundamental de los diferentes congresos nacionales de mejoras fue el afianzamiento, en toda Colombia, de las sociedades de mejoras públicas, entidades de carácter privado que impulsaban constantemente la modernización de ciudades y de pequeñas poblaciones. Estas sociedades fueron un laboratorio experimental en materia de ciudad que consiguieron responder a las necesidades del crecimiento urbano. La presencia de los congresos y el apoyo a la creación de estos colectivos permitió inscribir a Colombia en un contexto internacional bajo un sistema de urbanización acompañado del Instituto de Crédito Territorial (Inscredial). Los congresos, en este sentido, propiciaron en el país una mentalidad hacia el progreso y las nuevas formas de vida moderna. Las diferentes sociedades de mejoras públicas modificaron no solo la imagen, sino también las formas, de habitar y los hábitos rutinarios que aun conservaban los habitantes en muchas ciudades. 

En este escenario, Ricardo Olano, en su papel de líder cívico, fue quien encaminó tanto a las principales ciudades como a las pequeñas poblaciones, arraigadas en un ambiente lugareño y amañado de una simple convivencia parroquial, a situarlas frente a una perspectiva de progreso y desarrollo, mediante la convocatoria a los congresos y el apoyo a la formación de las sociedades de mejoras públicas en el país. Los congresos fueron un medio de divulgación importante para el desarrollo urbano, en un periodo durante el cual se conocía poco de la disciplina de la arquitectura y del urbanismo. A comienzos de la década de 1930, estas disciplinas se reconocían en el imaginario colectivo de los colombianos como una actividad simplemente utilitaria, indigna de estudio cuidadoso y de índole puramente práctico; los congresos ayudaron, en gran medida, a modificar esta concepción.

Podemos considerar las décadas de 1920 a 1940 fundamentales en el inicio de la planificación urbana del país. Fue la época de los planes futuros, de la conformación de nuevos barrios como respuesta al aumento de población, acompañado de nuevas formas de habitar amparados en la concepción de un nuevo lenguaje en la arquitectura y cambios en la morfología urbana de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, entre otras.

 

Conclusiones

Los congresos de mejoras nacionales instaurados por Ricardo Olano Estrada fueron fundamentales para el desarrollo urbano de grandes y pequeñas ciudades colombianas. La amplitud de asuntos temáticos allí presentados no solo sirvió como referentes a los gobernantes, sino que también direccionó a profesionales y a ciudadanos comunes hacía el camino de la modernidad; en términos de Olano, condujo a los ciudadanos por vías de progreso hacia una civilización racional en las diversas regiones colombianas.

Los asuntos cívicos y éticos abordados en los congresos de mejoras estimularon a los particulares y a las empresas para enfrentar los graves problemas sociales de la época, como la mendicidad, la prostitución y las enfermedades por falta de higiene. Se buscaba, además, estimular y facilitar el arraigo de las familias, el fortalecimiento de los sentimientos en el hogar y las preocupaciones por el mantenimiento de una vivienda higiénica, aunque fuera barata y modesta.

A partir de estos congresos se aunaron iniciativas que partieron de lo elemental y lo sencillo para conseguir, por ejemplo, que el camino se construyera, que el árbol sin follaje floreciera, que la acera estropeada fuese reparada, que el muro mugriento estuviera limpio, que los buzones estuvieran dispuestos en las calles, que el pueblo se calzara adecuadamente, que se usara correctamente el teléfono, que las calles fueran bien iluminadas, así como desde el fomento del cultivo de jardines hasta obras de gran envergadura, como notables avenidas, museos de arte, asfaltado de carreteras, arborización sistematizada, exposiciones de urbanismo, arquitectura y arte, conferencias industriales y culturales, y publicaciones no solo en los libros del congreso, sino derivaciones en revistas seriadas y periódicos. Sobresalieron programas de educación referidos a la urbanidad, el civismo y la estética, la motivación para la creación de escuelas de urbanismo y arquitectura, e ideas en relación con la cobertura de quebradas y el planeamiento y la preparación de las ciudades futuras, uno de los temas más reiterados y fundamentales en los congresos presentados.

A pesar de la participación de arquitectos y urbanistas en el medio profesional, la especificidad de la disciplina era poco conocida entre la población colombiana. Los jóvenes con posibilidad de formación académica optaban por profesiones de mayor remuneración económica, como la medicina o el derecho, pues consideraban la arquitectura una actividad utilitaria y que no merecía estudios rigurosos. Los congresos de mejoras fueron un medio de divulgación importante, pues ayudaron a modificar esta concepción y abrieron las puertas, precisamente, para dar a conocer al ciudadano común y poco especializado la importancia de la arquitectura y el urbanismo en el desarrollo de las grandes ciudades y los pequeños poblados colombianos.

 

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[1]Estudiante de Historia, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

Arquitecto, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

Magister en Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia.

Doctor, Universidad de São Paulo, São Paulo, Brasil.

Investigador capacitado para reconocer el sistema complejo de relaciones físicas, bióticas, sociales y culturales que actúan en el hábitat; principalmente, en el ámbito doméstico y el espacio público, escenarios donde se identifica el habitar humano.

https://orcid.org/0000-0001-5226-3791

https://scholar.google.es/citations?user=eK89xhcAAAAJ&hl=es

juan.cuervo@upb.edu.co

 

[2]Arquitecta, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

Doctora en Arquitectura, Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España.

Profesora titular, Facultad de Arquitectura, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.

Actividad investigativa centrada en la línea de Urbanismo, Territorio y Ciudad, con énfasis en la historia, la planeación y la forma urbanas. Docente en las áreas de Urbanismo e Investigación.

https://orcid.org/0000-0002-8000-6546

https://scholar.google.es/citations?user=m00b-gMAAAAJ&hl=en&oi=ao

patricia.schnitter@upb.edu.co

 

[3] Diseñadora Industrial, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Especialista en Estética, Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, Medellín, Colombia.

Magister en Filosofía, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Docente asociada e investigadora de Historia, Filosofía, Arte, Diseño, Estética, Proyectos Sociales y Prácticas Sociales. Docente, Universidad Pontificia Bolivariana. Coordinadora académica en el Área Estético-Comunicativa. Formación en Pedagogía e Investigación, Cultura y Educación, Estética Contemporánea, Antropología Filosófica y Teorías del Arte Contemporáneo. Interés en investigación de las relaciones entre Historia, Diseño, Tecnología, Cultura, Arte, Estética y Estética-Política.

https://orcid.org/0000-0002-7620-6086

https://scholar.google.com/citations?user=NmdOj5oAAAAJ&hl=es

mariag.munera@upb.edu.co

[4]Aunque a partir del tercer congreso adoptaron el nombre de Mejoras Públicas.

[5] Civismo, moral, ética…

[6] A partir de 1945, Revista Universidad Católica Bolivariana.

[7] Cuando se habla de planes futuros, se hace referencia a incitativas de planificación territorial y planificación urbanística impulsadas por gobernantes o los agentes privados, o ambos. En Colombia, el auge de dichas iniciativas se da, principalmente, en la primera mitad del siglo XX.

 

[8] Destacado comerciante inglés radicado en Medellín a finales del siglo XIX. Representante de firmas y casas de comisiones extranjeras especializadas en negocios de importación y exportación (García Estrada, 1997).

[9] Como la idea no es profundizar en esta conferencia, Olano expone cada uno de estos puntos de manera amplia. Esta ponencia está completamente publicada en su texto Propaganda cívica (1930, pp. 29-85).

[10] Fundador y propietario del periódico El Comercio. Importante personaje de la élite y activo miembro de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín.

[11] Véase Amézquita (2004) y Noguera (1998).

[12] Refiriéndose al City Planning.

[13] Posición de Olano posiblemente ajustada a su interés cívico en la ciudad.

[14] En la página 95 de su texto Memorias (Olano, 2004), Olano hace un recuento de las ordenanzas departamentales en todo el país que se dictaron como resultado de este congreso.

 

[15] Reconocido miembro de la elite: telegrafista y político liberal que ocupó importantes cargos en todo el país.

[16] 1891-1968. Fue un arquitecto colombiano de origen español, y que desarrolló gran parte de su obra en Bogotá.

 

[17] Arquitecto con una amplia participación proyectual en Bogotá.

[18] Hoy, Universidad Pontificia Bolivariana.

 

[19] No fue posible identificar por qué el cambio de nombre, al pasar de llamarse Congreso de Mejoras Nacionales a Congreso de Mejoras Públicas, nombre que adoptarían los congresos siguientes.

 

[20] Trabajo bajo responsabilidad de Joaquín Emilio Cardoso, por entonces gerente de las Empresas Municipales de Bogotá. Trabajo publicado en los libros del congreso.

[21] Libro en el que se amplían de manera considerada las ponencias presentadas.

[22](Perchtoldsdorf, 1887-Viena, 1960). Ingeniero/arquitecto austriaco que realizó destacadas obras e intervenciones en Chile, Panamá y, principalmente, Colombia.

[23] Trabajo que posteriormente fue publicado en formato de libro, bajo el título El estatuto de la Aldea Colombiana.

[24] Texto que aborda las bases para una vida en comunidad.

[25] En carta dirigida al presidente de la Junta de Mejoras y Ornato, Olano advierte la inasistencia de Moreno, y que actuó, por ello, como único delegado ante el congreso.

[26] No fue posible corroborar cuántos de estos proyectos se concretaron como leyes en el Congreso de la República.

[27] En la Revista Progreso n.º 58, de 1944, Olano presenta un interesante artículo llamado “Algo más sobre desarborización”. Allí expone lineamientos sobre el paisajismo urbano de las ciudades.

[28] En este sentido, el senador Gilberto Moreno jugó un papel importante. En 1942 propuso como obligatoriedad que todos los propietarios de predios rurales sembraran árboles y velaran por su desarrollo y su conservación. Desafortunadamente, no tuvo eco en el Congreso.